Deuteronomio 11:1-32 NVI
[1] Amen al SEÑOR su Dios y cumplan siempre sus órdenes, estatutos, leyes y mandamientos. [2] Recuerden hoy que fueron ustedes, y no sus hijos, los que vieron y experimentaron la disciplina del SEÑOR su Dios. Ustedes vieron su gran despliegue de fuerza y de poder, [3] y los hechos y señales que realizó contra el faraón, rey de Egipto, y contra toda su tierra. [4] Ustedes vieron lo que hizo contra el ejército de los egipcios y cómo desató las aguas del mar Rojo sobre sus caballos y carros de guerra, cuando estos los perseguían a ustedes. El SEÑOR los destruyó para siempre. [5] Recuerden también lo que él hizo por ustedes en el desierto hasta que llegaron a este lugar. [6] Además, vieron lo que les hizo a Datán y Abirán, hijos de Eliab el rubenita, pues en presencia de todo el pueblo hizo que la tierra se abriera y se los tragara junto con sus familias, sus tiendas de campaña y todo lo que les pertenecía. [7] Ciertamente ustedes han visto con sus propios ojos todas las maravillas que el SEÑOR ha hecho. [8] Por eso cumplan todos los mandamientos que hoy les ordeno para que sean fuertes, para que puedan cruzar el Jordán y tomar posesión de la tierra [9] y para que vivan mucho tiempo en esa tierra que el SEÑOR juró dar a los antepasados de ustedes y a sus descendientes, tierra donde abundan la leche y la miel. [10] Esa tierra que van a tomar en posesión no es como la de Egipto, de donde salieron; allá ustedes plantaban sus semillas y tenían que regarlas a pie como se riega un huerto. [11] En cambio, la tierra que van a poseer es tierra de montañas y de valles, regada por la lluvia del cielo. [12] El SEÑOR su Dios es quien la cuida; los ojos del SEÑOR su Dios están sobre ella todo el año, de principio a fin. [13] Si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les doy, si aman al SEÑOR su Dios y le sirven con todo el corazón y con toda el alma, [14] entonces yo enviaré la lluvia oportuna sobre su tierra, en otoño y en primavera, para que obtengan el trigo, el vino nuevo y el aceite. [15] También haré que crezca hierba en los campos para su ganado, y ustedes comerán y quedarán satisfechos. [16] ¡Cuidado! No se dejen seducir. No se descarríen ni adoren a otros dioses, ni se postren ante ellos, [17] porque entonces se encenderá la ira del SEÑOR contra ustedes y cerrará los cielos para que no llueva; el suelo no dará sus frutos y pronto ustedes desaparecerán de la buena tierra que les da el SEÑOR. [18] Grábense estas palabras en el corazón y en la mente, átenlas en sus manos como un signo y llévenlas en su frente como una marca. [19] Enséñenselas a sus hijos y háblenles de ellas cuando estén en su casa y cuando vayan por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; [20] escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades. [21] Así, mientras existan los cielos sobre la tierra, ustedes y sus descendientes prolongarán su vida sobre la tierra que el SEÑOR juró darles a sus antepasados. [22] Si ustedes obedecen todos estos mandamientos que les doy y aman al SEÑOR su Dios, siguen por todos sus caminos y le son fieles, [23] entonces el SEÑOR expulsará de su territorio a todas esas naciones. Así podrán conquistarlas, aunque sean más grandes y fuertes que ustedes. [24] Todo lugar que toquen sus pies será de ustedes; su territorio se extenderá desde el desierto hasta el monte Líbano y desde el río Éufrates hasta el mar Mediterráneo. [25] Nadie podrá hacerles frente. Por dondequiera que vayan, el SEÑOR su Dios hará que todo el mundo sienta miedo y terror ante ustedes, como les ha prometido. [26] Miren, hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: [27] bendición, si obedecen los mandamientos del SEÑOR su Dios que hoy les mando obedecer; [28] maldición, si desobedecen los mandamientos del SEÑOR su Dios y se apartan del camino que hoy les mando seguir, y se van tras dioses extraños que jamás han conocido. [29] Cuando el SEÑOR su Dios los haya hecho entrar en la tierra que van a poseer, ustedes bendecirán al monte Guerizín y maldecirán al monte Ebal. [30] Esos montes están al otro lado del Jordán, hacia el oeste, en el territorio de los cananeos que viven en el Arabá, en la vecindad de Guilgal, junto a las encinas de Moré. [31] Ustedes están a punto de cruzar el Jordán y entrar a tomar posesión de la tierra que les da el SEÑOR su Dios. Cuando la hayan tomado y ya estén viviendo allí, [32] cuiden de obedecer todos los estatutos y las leyes que hoy les mando.
