Deuteronomio 10:1-22 NVI
[1] En aquel tiempo, el SEÑOR me dijo: «Labra dos tablas de piedra semejantes a las primeras y haz un arca de madera; después de eso, sube a la montaña para que te encuentres conmigo. [2] Yo escribiré en esas tablas las mismas palabras que estaban escritas en las primeras, las que rompiste, y después las guardarás en el arca». [3] Hice, pues, el arca de madera de acacia y tallé dos tablas de piedra semejantes a las primeras; luego subí a la montaña llevando en las manos las dos tablas. [4] En esas tablas, que luego me entregó, el SEÑOR escribió lo mismo que había escrito antes, es decir, los diez mandamientos que les dio a ustedes el día en que estábamos todos reunidos en asamblea, cuando habló desde el fuego en la montaña. [5] Enseguida bajé de la montaña y guardé las tablas en el arca que había hecho. Y allí permanecen, tal como me lo ordenó el SEÑOR. [6] (Después los israelitas se trasladaron de los pozos de Bené Yacán a Moserá. Allí murió Aarón y fue sepultado, y su hijo Eleazar lo sucedió en el sacerdocio. [7] De allí se fueron a Gudgoda y siguieron hasta Jotbata, tierra con abundantes corrientes de agua. [8] En aquel tiempo, el SEÑOR designó a la tribu de Leví para llevar el arca del pacto y estar en su presencia; además, para ministrar y pronunciar bendiciones en su nombre, como hasta hoy lo hace. [9] Por eso los levitas no recibieron ninguna porción de tierra entre sus hermanos, pues el SEÑOR es su herencia, como él mismo lo ha declarado). [10] Yo me quedé en la montaña cuarenta días y cuarenta noches, como lo hice la primera vez, y también esta vez el SEÑOR me escuchó. Como no era su voluntad destruirlos, [11] el SEÑOR me dijo: «Ve y guía al pueblo en su camino para que entren y tomen posesión de la tierra que juré a sus antepasados que les daría». [12] Y ahora, Israel, ¿qué te pide el SEÑOR tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, [13] y que cumplas los mandamientos y los estatutos que hoy el SEÑOR te manda cumplir, para que te vaya bien. [14] Al SEÑOR tu Dios le pertenecen los cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. [15] Sin embargo, el SEÑOR sintió afecto por tus antepasados y los amó; y a ti, que eres su descendencia, te eligió de entre todos los pueblos, como lo vemos hoy. [16] Por eso, circunciden sus corazones y ya no sean tercos. [17] Porque el SEÑOR su Dios es Dios de dioses y Señor de señores; él es el gran Dios, poderoso y terrible, que no actúa con parcialidad ni acepta sobornos. [18] Él defiende la causa del huérfano y de la viuda, y muestra su amor por el extranjero, proveyéndole alimentos y ropa. [19] Así mismo deben mostrar amor por los extranjeros, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. [20] Teman al SEÑOR su Dios y sírvanle. Aférrense a él y juren solo por su nombre. [21] Él es el motivo de su alabanza; él es su Dios, el que hizo en su favor las grandes y asombrosas maravillas que ustedes mismos presenciaron. [22] Setenta eran los antepasados suyos que bajaron a Egipto, pero ahora el SEÑOR su Dios los ha hecho un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo.
