Deuteronomio 12:1-32 NVI
[1] Estos son los estatutos y las leyes que tendrán cuidado de poner en práctica mientras vivan en la tierra que el SEÑOR y Dios de sus antepasados les ha dado en posesión: [2] destruirán por completo todos los lugares donde adoran a sus dioses las naciones que ustedes van a conquistar, es decir, en las montañas, en las colinas y debajo de todo árbol frondoso. [3] Demolerán sus altares, harán pedazos sus piedras sagradas, prenderán fuego a sus imágenes de la diosa Aserá, derribarán sus ídolos y borrarán de ese lugar los nombres de sus dioses. [4] No harán lo mismo con el SEÑOR su Dios, [5] sino que irán y lo buscarán en el lugar que, de entre todas las tribus, el SEÑOR escoja como residencia de su Nombre. [6] Allí llevarán ustedes sus holocaustos, sacrificios, diezmos, contribuciones, promesas, ofrendas voluntarias y los primogénitos de sus vacas y ovejas. [7] Entonces, en la presencia del SEÑOR su Dios, ustedes y sus familias comerán y se regocijarán por los logros de su trabajo, porque el SEÑOR su Dios los habrá bendecido. [8] Ustedes no harán allí lo que ahora hacemos aquí, donde cada uno hace lo que mejor le parece, [9] pues todavía no han entrado en el reposo ni en la herencia que les da el SEÑOR su Dios. [10] Pero ustedes cruzarán el río Jordán y vivirán en la tierra que el SEÑOR su Dios les da en herencia; él los librará de sus enemigos que los rodean y vivirán seguros. [11] Y al lugar que el SEÑOR su Dios escoja como habitación de su Nombre llevarán todo lo que les he ordenado: holocaustos, sacrificios, diezmos, contribuciones y las ofrendas más selectas que le hayan prometido al SEÑOR. [12] Y se regocijarán en la presencia del SEÑOR su Dios, junto con sus hijos e hijas, con sus esclavos y esclavas y con los levitas que vivan en las ciudades de ustedes, pues ellos no tendrán ninguna posesión ni herencia. [13] Cuando ofrezcas holocaustos, cuídate de no hacerlo en el lugar que te plazca. [14] Los ofrecerás solo en el lugar que el SEÑOR elija en una de tus tribus y allí harás todo lo que yo te ordeno. [15] Sin embargo, siempre que lo desees podrás matar animales y comer su carne en cualquiera de tus ciudades, según el SEÑOR tu Dios te haya bendecido. Podrás comerla, estés o no ritualmente puro, como si se tratara de carne de gacela o de ciervo. [16] Pero no deberás comer la sangre, sino que la derramarás en la tierra como si fuera agua. [17] No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu vino nuevo o de tu aceite, ni los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, ni lo que hayas prometido dar, ni tus ofrendas voluntarias ni tus contribuciones. [18] Disfrutarás de ellos en presencia del SEÑOR tu Dios en el lugar que él elija. Así también lo harán tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, y los levitas que vivan en tus ciudades, y te alegrarás ante el SEÑOR tu Dios por los logros de tu trabajo. [19] Cuídate de no abandonar al levita mientras vivas en tu tierra. [20] Cuando el SEÑOR tu Dios haya extendido tu territorio, según te lo ha prometido, y digas: «¡Cómo quisiera comer carne!», podrás comer toda la carne que quieras. [21] Si queda demasiado lejos el lugar donde el SEÑOR tu Dios decida poner su Nombre, podrás sacrificar animales de tus vacas y ovejas, según mis instrucciones, y comer en tus pueblos todo lo que quieras. [22] Come de su carne como si fuera carne de gacela o de ciervo. Estés o no ritualmente puro, podrás comerla. [23] Pero asegúrate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida. No debes comer la vida con la carne. [24] En lugar de comerla, derrámala en la tierra como si fuera agua. [25] No comas la sangre, para que te vaya bien a ti y a tu descendencia, pues estarás haciendo lo recto a los ojos del SEÑOR. [26] Las cosas que hayas consagrado y las ofrendas que hayas prometido, prepáralas y llévalas al lugar que el SEÑOR habrá de elegir. [27] Tanto la carne como la sangre de tus holocaustos las ofrecerás sobre el altar del SEÑOR tu Dios. Derramarás la sangre sobre el altar, pero podrás comer la carne. [28] Ten el cuidado de obedecer todas estas palabras que yo te he dado, para que siempre te vaya bien, lo mismo que a tu descendencia. Así habrás hecho lo bueno y lo recto a los ojos del SEÑOR tu Dios. [29] Ante tus propios ojos el SEÑOR tu Dios exterminará a las naciones que vas a invadir y conquistar. Cuando las hayas expulsado y te hayas establecido en su tierra, [30] después de haberlas destruido cuídate de no seguir su ejemplo y caer en la trampa de inquirir acerca de sus dioses. No preguntes: «¿Cómo adoraban estas naciones a sus dioses, para que yo pueda hacer lo mismo?». [31] No adorarás de esa manera al SEÑOR tu Dios, porque al SEÑOR le resulta abominable todo lo que ellos hacen para honrar a sus dioses. ¡Hasta queman a sus hijos e hijas en el fuego como sacrificios a sus dioses! [32] Cuídate de poner en práctica todo lo que te ordeno sin añadir ni quitar nada.
