John 9 - La Biblia de Estudio del Diario Vivir

9:1 ss. En el capítulo 9 encontramos cuatro reacciones diferentes hacia Jesús. Los vecinos del hombre sanado muestran sorpresa y escepticismo; los fariseos, incredulidad y prejuicio; los padres creen el milagro pero se quedan callados porque no quieren meterse en problemas; y el hombre sanado muestra una fe constante y creciente. Al enfrentarse a cada reacción de los demás, el hombre alcanzaba un entendimiento más claro de aquel que lo había sanado.

9:2-3 Una creencia común en la cultura judía era que las calamidades o el sufrimiento ocurrían a causa de algún gran pecado. Jesús transfirió la atención de los discípulos de la causa al propósito y les explicó que la ceguera de este hombre no tenía nada que ver con el pecado de él o el de sus padres, sino que era para glorificar a Dios. En nuestro mundo caído la buena conducta no siempre es recompensada, la mala conducta no siempre es castigada y la gente inocente sufre muchas veces. Si Dios quitara el sufrimiento de nuestra vida cada vez que se lo pidiéramos, lo seguiríamos por comodidad y conveniencia, no por amor y devoción. Cuando usted sufra a causa de alguna enfermedad, tragedia o incapacidad, trate de no enfocarse en el porqué de su situación. Pídale a Dios que le dé fuerzas para soportar la prueba, que le muestre una perspectiva más clara de lo que está sucediendo y que él sea glorificado en su vida.

9:6 Para restaurar los ojos de este ciego, Jesús utilizó el material original de la creación del hombre. Génesis 2:7 dice que Dios formó el cuerpo de Adán del polvo de la tierra. Al hacer lodo con su saliva, Jesús mostró su conocimiento de los materiales que utilizó en el principio para formar el cuerpo humano.

9:7 En los tiempos del Antiguo Testamento, el rey Ezequías construyó el estanque de Siloé. Sus trabajadores excavaron un túnel para llevar agua a Jerusalén desde un manantial que estaba afuera de las murallas de la ciudad. De este modo el pueblo tendría agua aunque la ciudad estuviera bajo asedio (ver 2 Reyes 20:20; 2 Crónicas 32:30).

9:13-17 Mientras los fariseos llevaban a cabo sus investigaciones y discutían acerca de Jesús, él sanaba a las personas y les transformaba la vida. Los fariseos no rechazaban a Jesús por falta de pruebas, sino porque envidiaban su popularidad y su influencia en las personas.

9:14-16 El día de descanso judío, el sábado, era el día santo de descanso semanal. Los fariseos habían elaborado una lista larga y detallada de lo que se podía hacer o no en ese día. Que Jesús hiciera lodo y sanara al hombre ciego era considerado trabajo; por lo tanto, eran acciones prohibidas. Es posible que Jesús haya hecho el lodo a propósito para resaltar su enseñanza de que es bueno ocuparse de las necesidades de otros aunque haya que trabajar en el día de descanso.

9:25 Para este entonces, el hombre que había sido ciego ya había escuchado estas mismas preguntas una y otra vez. No sabía cómo ni por qué había sido sanado, pero sí sabía que su vida había sido transformada milagrosamente y no le daba miedo decir la verdad. Para hablar de Cristo no es necesario tener respuestas para todo tipo de preguntas; simplemente cuente cómo él ha cambiado su vida. Confíe en que Dios usará su testimonio para que otros también crean en él.

9:28, 34 La nueva fe de este hombre fue puesta a prueba inmediatamente por los líderes religiosos, quienes lo insultaron y lo expulsaron de la sinagoga. Si usted es un discípulo de Jesús, es posible que experimente persecución. Quizás pierda amistades y hasta llegue a perder la vida. Sin embargo, nadie podrá quitarle jamás la vida eterna que Jesús le ofrece.

9:38 Este hombre, además de recibir la vista física, también recibió la vista espiritual. Primeramente reconoció a Jesús como un profeta (9:17), pero luego como su Señor. Cuando usted se dirige a Cristo, empieza a verlo de manera diferente. Cuanto más camine con Jesús, mejor comprenderá quién es él. El apóstol Pedro nos exhorta a crecer «en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 Pedro 3:18). Si desea conocer mejor a Jesús, siga confiando en él en cada aspecto de su vida.

9:40-41 Los fariseos se ofendieron porque Jesús los llamó ciegos espirituales. Jesús les dijo que aquellos que simulaban tener la verdad religiosa en realidad eran ciegos, pero quienes reconocían su pobreza espiritual recibirían la vista verdadera. Si los fariseos hubieran confesado su ignorancia y reconocido su ceguera espiritual, no serían culpables, pero su rechazo deliberado de Jesús establecía su culpa.

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