John 7 - La Biblia de Estudio del Diario Vivir

7:2 El origen del Festival de las Enramadas se describe en Levítico 23:33 ss. Este festival ocurrió en octubre, unos seis meses después de la Pascua mencionada en Juan 6:2-5. El festival conmemoraba los días en que los israelitas deambulaban por el desierto y vivían en enramadas, después de haber salido de Egipto (Levítico 23:43).

7:3-5 A los hermanos de Jesús les resultaba difícil creer en él y por varios años Jesús les causaba vergüenza. Sin embargo, después de la muerte y resurrección de Jesús creyeron en él y algunos de ellos se convirtieron en líderes de la iglesia (Santiago, por ejemplo). Hoy en día tenemos muchas evidencias para creer en Jesús. Tenemos el registro de su ministerio, sus milagros, su muerte y su resurrección, al igual que la historia de lo que la Buena Noticia ha hecho en la vida de las personas a lo largo de los siglos. No pierda la oportunidad de creer en el Hijo de Dios.

7:7 Debido a que el mundo odia a Jesús, sus seguidores debemos esperar que muchos nos odien a nosotros. Si las circunstancias de nuestra vida van marchando demasiado bien, debemos preguntarnos si estamos siguiendo a Cristo fielmente. Aunque debemos estar agradecidos cuando todo marcha bien, también debemos asegurarnos de que no es porque estamos siguiendo a Cristo a medias o no lo estamos siguiendo del todo.

7:10 Jesús ofrecía el mejor de los regalos. Entonces, ¿por qué actuaba en secreto? Los líderes religiosos odiaban a Jesús y, dijera lo que dijera o hiciera, muchos rechazarían su regalo de salvación. Cuanto más enseñaba y ministraba en público Jesús, más problemas les causaban los líderes religiosos a él y a sus seguidores. Por lo tanto, Jesús enseñó y ministró con mucha discreción. Si tenemos el privilegio de enseñar, predicar y adorar en público libremente, debemos darle gracias a Dios y aprovechar al máximo las oportunidades para proclamar la Buena Noticia.

7:13 Los líderes religiosos judíos tenían mucha influencia sobre la gente común. Al parecer, en ese tiempo los líderes no tenían nada de qué acusar y dañar a Jesús, pero intimidaban a cualquiera que lo apoyara públicamente. Una represalia por creer en Jesús era la expulsión de la sinagoga (9:22). Para un judío, ser expulsado de la comunidad religiosa era un castigo severo.

7:13 ¡Todos hablaban acerca de Jesús! Sin embargo, nadie quería hablar a favor de él porque todos tenían miedo. El temor puede impedir que demos testimonio. Muchas personas hablan libremente de Cristo en la iglesia, pero cuando salen les da vergüenza proclamar públicamente su fe. Jesús dice que si lo reconocemos a él ante los demás, él nos reconocerá a nosotros ante Dios (Mateo 10:32). ¡Sea valiente! ¡Hable de Cristo!

7:16-18 Los que procuran conocer y cumplir la voluntad de Dios sabrán por intuición que Jesús dice la verdad acerca de sí mismo. Si alguna vez se pregunta si los predicadores a quienes escucha dicen la verdad, examine sus enseñanzas. Estas deben estar de acuerdo con las de la Biblia, no contradecirlas, y deben glorificar a Dios y mostrar su voluntad, no enaltecerlos a ellos.

7:19 Tratando de alcanzar la santidad, los fariseos pasaban sus días observando cada detalle de las reglas que habían agregado a las leyes de Dios. Para ellos era un insulto que Jesús los acusara de no cumplir la ley de Moisés. A pesar de su orgullo por la manera legalista en que vivían, estaban lejos de cumplir con los requerimientos que exigía la ley de Moisés. El homicidio ciertamente era contrario a la ley. Los seguidores de Jesús deben hacer más de lo que exige la ley moral, no agregando requisitos, sino cumpliendo el espíritu de la ley.

7:20 Es posible que la mayoría de la gente no supiera sobre la conspiración para matar a Jesús (5:18). Había un pequeño grupo que buscaba el momento oportuno para matarlo, pero los demás aún no sabían qué pensar acerca de él.

7:21-23 Según la ley de Moisés, los niños varones debían ser circuncidados ocho días después de haber nacido (Génesis 17:9-14; Levítico 12:3). Con este rito simbolizaban su pertenencia al pueblo de Dios. Aunque realizar la circuncisión se consideraba trabajo, los líderes religiosos la hacían cuando el octavo día caía en un día de descanso. Estos líderes permitían ciertas excepciones a las leyes del día de descanso, pero a Jesús no le permitieron ninguna, ni siquiera porque era misericordioso con las personas que necesitaban ser sanadas.

7:26 Este capítulo muestra las distintas reacciones de la gente hacia Jesús. Lo llamaron un buen hombre (7:12), un farsante (7:12), un endemoniado (7:20), el Mesías (7:26) y el Profeta que había mencionado Moisés (7:40). Nosotros debemos decidir qué pensamos acerca de Jesús, y ser conscientes de que nuestra decisión tiene consecuencias eternas.

7:27 Una tradición popular decía que el Mesías simplemente aparecería, pero los que creían esta tradición pasaban por alto las Escrituras que anunciaban con claridad dónde nacería el Mesías (Miqueas 5:2).

7:38 La invitación que Jesús hizo de «venir y beber» hacía referencia al mensaje de varios pasajes bíblicos que hablan de las bendiciones de vida que acompañarían al Mesías (Isaías 12:2-3; 44:3-4; 58:11). En el Antiguo Testamento no hay una cita exacta que diga «De su corazón brotarán ríos de agua viva». Jesús posiblemente estaba interpretando un versículo como el Salmo 78:16 o Isaías 58:11.

7:38-39 Jesús usó las palabras «agua viva» en 4:10 para referirse a la vida eterna. Aquí las utilizó para referirse al Espíritu Santo. Dondequiera que el Espíritu Santo sea recibido, habrá vida eterna. Jesús enseña más acerca del Espíritu Santo en los capítulos 14–16. El Espíritu Santo llenó de poder a los seguidores de Jesús en Pentecostés (Hechos 2), y desde entonces ha venido sobre todos los que creen en Jesús.

7:40-44 La multitud se preguntaba quién era Jesús. Algunos creían en él, otros le eran hostiles y otros lo descalificaban como Mesías porque era de Nazaret y no de Belén (Miqueas 5:2). De hecho, Jesús había nacido en Belén (Lucas 2:1-7), pero se había criado en Nazaret. Si hubieran investigado un poco, no hubieran llegado a la conclusión equivocada. Cuando busque la verdad de Dios, estudie la Biblia detenidamente y con cuidado, conservando abiertos el corazón y la mente. No saque conclusiones antes de informarse bien acerca de lo que dice la Biblia.

7:44-46 Aunque los judíos estaban bajo el dominio de los romanos, estos permitían que los líderes religiosos se ocuparan de los asuntos de su ley religiosa y de los asuntos civiles de menor importancia. Tenían su propia guardia para el templo y la autoridad para arrestar a cualquiera que provocara un disturbio o violara sus leyes ceremoniales. A lo largo de los años, los líderes religiosos habían desarrollado tantas leyes triviales que era imposible que alguien (incluso ellos mismos) cumpliera con todas ellas sin pasarlas por alto en algún momento. Sin embargo, estos guardias del templo no podían encontrar ni una sola razón para arrestar a Jesús y mientras lo escuchaban en busca de algo para atraparlo, no pudieron evitar oír sus maravillosas palabras.

7:46-49 Los guardias se dieron cuenta de que no habían escuchado a un hombre común y corriente. De hecho, habían escuchado al Hijo de Dios (ver Mateo 7:29; Lucas 4:22). Sin embargo, los líderes judíos rechazaron este testimonio. Argumentaban que si Jesús fuera realmente el Mesías, por lo menos algunos de ellos creerían en él, pero como ninguno de ellos lo hacía, no podía serlo. Quizás la multitud creería en Jesús, pero la gente era ignorante. Al juzgar al pueblo, los líderes se juzgaban a sí mismos, ya que ellos desconocían a Dios y a quien había enviado. Tenga cuidado de no imitar la actitud arrogante y cerrada de los fariseos.

7:50-52 Nicodemo, el fariseo que había ido a ver a Jesús de noche (capítulo 3), aparentemente se había convertido en un creyente secreto (ver 12:42). Cuestionó las acciones de los fariseos, y ellos inmediatamente se pusieron a la defensiva. La mayoría de los fariseos odiaban a Jesús y deseaban matarlo; por lo tanto, aunque Nicodemo estuviera defendiendo indirectamente a Jesús, estaba poniendo en riesgo su reputación y su elevada posición. Nicodemo es mencionado por última vez en las Escrituras llevando especias aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús después de su muerte (19:39).

7:51 Los fariseos estaban perdiendo terreno: los guardias del templo habían regresado impactados por Jesús (7:46), y Nicodemo, uno de sus propios miembros, los confrontaba con la realidad de que no estaban obedeciendo sus propias leyes. Cuando vieron que su hipocresía quedaba al descubierto y su prestigio se desgastaba, comenzaron a tomar medidas de autopreservación. Su orgullo no les permitiría ser razonables, y en poco tiempo se obsesionarían por deshacerse de Jesús para mantener su posición social. El bien y la justicia ya no les importaban.

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