John 6 - La Biblia de Estudio del Diario Vivir

6:5 Si alguien supiera dónde conseguir comida en ese lugar, sería Felipe, porque era oriundo de Betsaida, una ciudad a unos quince kilómetros de distancia (1:44). Jesús estaba poniéndolo a prueba a fin de fortalecer su fe. Al preguntarle por una solución (sabiendo que no la había), Jesús resaltó el acto poderoso y milagroso que estaba a punto de realizar.

6:5-7 Cuando Jesús le preguntó a Felipe dónde podían comprar pan para toda la gente, Felipe respondió con cuánto costaría. Jesús quería enseñarle que los recursos financieros no eran lo más importante. Cuando concluimos de antemano qué es posible o no, limitamos cuánto puede lograr Dios por medio de nosotros. ¿Hay algo que Dios quiere que usted haga pero le parece «imposible»? Recuerde que Dios hace milagros. Confíe en él y haga lo que le ha encomendado.

6:8-9 Aquí encontramos un contraste entre los discípulos y el muchachito. De seguro que los discípulos tenían más recursos que él, pero como pensaban que lo que tenían no era suficiente para darle de comer a toda la gente, no dieron nada. Aun a su corta edad, este muchachito sirvió al Señor y, con lo poco que le ofreció, Jesús llevó a cabo un milagro espectacular. Nunca piense que usted es demasiado joven o demasiado viejo para servir al Señor. Recuerde que él puede transformar lo que tiene, aunque sea poco, en algo grandioso.

6:13 La lección que encontramos en las sobras es que Dios da en abundancia. Ya sea que le ofrezcamos nuestro tiempo, habilidades o recursos, Dios multiplica la eficacia de lo que le ofrecemos. Vaya al Señor y póngase a su disposición, él le mostrará lo mucho que puede hacer por medio de usted para avanzar la obra de su reino.

6:14 «El Profeta» es el profeta de quien Moisés habló en Deuteronomio 18:15.

6:18 El mar de Galilea está a más de doscientos metros bajo el nivel del mar, tiene hasta cuarenta y ocho metros de profundidad y está rodeado de colinas. Debido a estas características geográficas, pueden desarrollar fuertes tormentas repentinamente y producir olas violentas. Cuando Jesús llegó a sus discípulos caminando sobre el agua durante la tormenta, les dijo que no tuvieran miedo. A menudo, nosotros enfrentamos tormentas espirituales y emocionales, y nos sentimos sacudidos como una pequeña barca en un gran lago. Aunque nuestras circunstancias sean aterradoras, si ponemos nuestra vida en manos de Cristo, él nos dará paz en cualquier tormenta.

6:18-20 Los aterrados discípulos pensaban que estaban viendo a un fantasma (Marcos 6:49). Su miedo de la tormenta fue superado por el miedo de ver a Jesús caminando sobre el agua. No esperaban encontrarse con él en medio del lago, ni estaban preparados para recibir su ayuda. Jesús llegó a ellos y calmó sus temores.

6:26 Jesús reprendió a quienes lo seguían simplemente para recibir los beneficios físicos y temporales y no para saciar su hambre espiritual. Muchas personas con motivos egoístas utilizan la religión para adquirir prestigio y comodidades, o como propaganda política. Sin embargo, los verdaderos creyentes siguen a Jesús porque saben que él es la verdad y que sus enseñanzas muestran la manera de vivir.

6:28-29 Muchos que buscan a Dios con sinceridad no saben qué es lo que Dios quiere que hagan. Las religiones del mundo son el resultado de los esfuerzos humanos por responder a esta pregunta. Sin embargo, Jesús responde breve y sencillamente: Dios quiere que creamos en quien él ha enviado. La única obra que Dios requiere de nosotros es creer en su Hijo, pero por alguna razón, nos sentimos mejor tratando de ganar su favor en vez de aceptarlo como un regalo. La vida eterna es un regalo; no se puede ganar.

6:35 La gente come pan para saciar el hambre y sustentar la vida. Para saciar el hambre espiritual y sustentar la vida espiritual, hay que tener una relación correcta con Jesucristo. Por esa razón se describió a sí mismo como el pan de vida. Así como nos alimentamos diariamente para vivir, Cristo debe ser parte de nuestra vida cotidiana para sustentar nuestra vida espiritual.

6:37-38 Jesús no llevaba a cabo su obra independientemente de Dios el Padre, sino en unión con él. Esta relación debe darnos aún más seguridad de que somos bienvenidos en la presencia de Dios y de que estamos bajo su protección. Nuestro propósito como creyentes debe ser el mismo de Jesús: cumplir la voluntad de Dios.

6:39 Jesús dijo que no perdería ni a una sola persona de las que el Padre le había dado. Por lo tanto, todo aquel que sinceramente cree en Jesucristo como Salvador puede estar seguro de que recibirá la vida eterna. Cristo no permitirá que su pueblo sea vencido por Satanás y pierda su salvación (ver también 17:12; Filipenses 1:6).

6:40 Cuando Cristo regrese, todos aquellos que hayan creído en él y hayan muerto serán resucitados para la vida eterna con Dios (ver 1 Corintios 15:52; 1 Tesalonicenses 4:16).

6:41 La gente comenzó a murmurar en desacuerdo porque no podían aceptar que Jesús era divino. Para ellos, él era el carpintero de Nazaret. Rehusaban creer que Jesús era el Hijo divino de Dios y no podían tolerar sus afirmaciones. Muchas personas rechazan a Cristo porque dicen que no pueden creer que él sea el Hijo de Dios; pero en realidad, lo que no pueden aceptar es que Cristo exige lealtad y obediencia. Así que para no ser responsables del contenido del mensaje, rechazan al mensajero.

6:44 Es Dios, no la gente, quien desempeña el papel más activo en la salvación. Cuando alguien decide creer en Jesucristo como Salvador, lo hace únicamente en respuesta al trabajo del Espíritu Santo. Así que nadie puede creer en Jesús sin la ayuda de Dios.

6:45 Jesús cita a los profetas y hace referencia a un aspecto del reino mesiánico, en el cual todos son enseñados directamente por Dios (Isaías 54:13; Jeremías 31:31-34). Jesús estaba enfatizando que no solamente es importante oír sino también aprender. Dios nos enseña a través de la Biblia, de nuestras experiencias, de los pensamientos que nos da el Espíritu Santo y de las relaciones con otros cristianos. ¿Es usted receptivo a la enseñanza de Dios?

6:47 El verbo «cree» en este versículo tiene el significado de «seguir creyendo». No solamente creemos una sola vez, sino que continuamos creyendo y confiando en Jesús.

6:48-50 El maná que habían comido los antepasados de los judíos en el desierto (ver Éxodo 16) era pan físico y temporal. Los sustentaba por un día, pero a diario tenían que recoger más; no impedía que murieran. En contraste, Jesús es el pan espiritual del cielo que satisface plenamente y da vida eterna.

6:51 Jesús ofreció su carne, o sea, su cuerpo en la cruz, para que por medio de su muerte pudiéramos tener vida eterna. Comer el pan vivo significa creer en Cristo e implica comprometerse por completo. Para ser su seguidor no puede haber un compromiso a medias.

6:56 Es chocante decir que hay que comer la carne de alguien y beber su sangre. Parece hablar de canibalismo. Para los judíos, beber sangre (y aún peor, sangre humana) era algo repugnante, ya que la ley lo prohibía (Levítico 17:10-11). Jesús, por supuesto, no estaba hablando de beber su sangre en forma literal, sino de que ellos debían unir su vida con la vida de él; pero ellos no comprendían ese concepto.

6:63-65 El Espíritu Santo da vida espiritual; sin la obra del Espíritu Santo no nos daríamos cuenta de que necesitamos una vida nueva (14:17). Dios es quien comienza y termina toda renovación espiritual. Él nos revela la verdad, vive en nosotros y nos da la habilidad para vivir de acuerdo a esa verdad.

6:66 ¿Por qué muchos de sus seguidores abandonaron a Jesús? 1) Posiblemente llegaron a la conclusión de que no sería el Mesías conquistador que esperaban. 2) No complacía sus exigencias egocéntricas. 3) Ponía énfasis en la fe y no en los actos religiosos. 4) Sus enseñanzas eran difíciles de entender y se ofendieron por algunas de ellas. A medida que aumente su conocimiento de las enseñanzas de Jesús, quizás encuentre algunas que son difíciles de comprender. ¿Cuál será su reacción? ¿Se apartará de la fe, hará caso omiso de las enseñanzas dificiles, rechazará a Cristo? Pídale a Dios que le muestre el significado de sus enseñanzas y cómo aplicarlas a su vida, y que le dé las fuerzas para mantenerse fiel.

6:67 Con Jesús no hay neutralidad. Cuando preguntó a sus discípulos si ellos también se marcharían, les estaba dando la opción de aceptarlo o rechazarlo. Jesús no quería espantar a la gente con sus enseñanzas; simplemente proclamaba la verdad. Sin embargo, las personas que escuchaban su mensaje se unían a uno de dos bandos: a aquellos que sinceramente querían saber más o a quienes rechazaban a Jesús porque no estaban de acuerdo con lo que oían.

6:67-68 Después de que muchos de sus seguidores lo abandonaran, Jesús les preguntó a sus doce discípulos si ellos harían lo mismo. Entonces Pedro le respondió: «¿A quién iríamos?». Su respuesta es la misma de todos los creyentes: Jesús es el único camino. La gente busca la vida eterna en todo tipo de filosofías y creencias, excepto en Jesús, el único que tiene las palabras que dan vida eterna. Permanezca con Jesús, sobre todo cuando esté confundido o se siente solo.

6:70 Uno de los doce, Judas Iscariote, era un diablo. La palabra «diablo» es derivada del término griego «diabolos» que significa «calumniador». Según 13:2, Satanás puso en Judas la idea de traicionar a Jesús y en 13:27, entró en él para llevar a cabo la traición. Judas cedió a los malos pensamientos y quedó bajo el control del diablo.

6:71 «Iscariote» significa «hombre de Queriot», la aldea donde vivía la familia de Judas. Para más información sobre Judas, vea su perfil en la página 0000.

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