John 5 - La Biblia de Estudio del Diario Vivir

5:1 Habían tres festivales en los cuales era exigido que todos los judíos varones fueran a Jerusalén: el Festival de la Pascua y los Panes sin Levadura, el Festival de Pentecostés (llamado también el Festival de la Cosecha o el Festival de las Semanas) y el Festival de las Enramadas. Aunque no se indica cuál es el festival o «día sagrado» que se celebraba en esta ocasión, la frase explica por qué estaba Jesús en Jerusalén.

5:6 Después de 38 años, la enfermedad de este hombre ya era una manera de vivir. Nadie lo había ayudado jamás. No tenía esperanza de llegar a estar sano; su situación parecía no tener solución. Cuando usted se sienta atrapado en algún problema, no pierda la esperanza. Dios puede ayudarlo en la más ardua de sus dificultades. A pesar de su situación o a causa de ella, es posible que Dios quiera que usted cumpla algún propósito especial. Muchos han podido ministrar eficazmente a quienes sufren debido a que lograron triunfar sobre sus propios sufrimientos.

5:10 Según los fariseos, cargar una camilla en el día de descanso era trabajo y, por lo tanto, una violación de la ley. En realidad, el hombre no estaba violando ninguna ley del Antiguo Testamento, sino la interpretación de los fariseos sobre el mandato: «Acuérdate de guardar el día de descanso al mantenerlo santo» (Éxodo 20:8). Los fariseos habían agregado cientos de reglas a la ley de Dios.

5:10 ¡Un hombre que no había caminado en treinta y ocho años fue sanado! Sin embargo, a los fariseos les preocupaban más sus leyes mezquinas que la vida y la salud de un ser humano. Aunque estaban presenciando un poderoso milagro de sanidad, lo único que veían era la violación de una de sus reglas. A veces es fácil que nos enfoquemos tanto en los programas y en las estructuras que establecemos para ayudar a las personas a seguir a Dios que perdemos de vista a las mismas personas que queremos ayudar. Las normas con las que usted rige su vida ¿fueron establecidas por Dios o son humanas? ¿Ayudan o son obstáculos innecesarios?

5:14 Este hombre había sido cojo o paralítico, pero de repente ¡podía caminar perfectamente! ¡Qué gran milagro! Sin embargo, le hacía falta un milagro superior: el perdón de sus pecados. Estaba alegre porque tenía su salud física, pero para estar espiritualmente sano, tenía que apartarse de sus pecados y buscar el perdón de Dios. El mejor regalo que usted pueda recibir es el perdón que Dios le ofrece. No rechace este maravilloso regalo.

5:17 Si Dios detuviera todo tipo de trabajo en el día de descanso, la naturaleza caería en caos y el pecado se apoderaría del mundo. Génesis 2:2 dice que Dios descansó en el séptimo día, pero esto no puede significar que dejó de hacer el bien. Jesús quería enseñar que cuando se presenta la oportunidad para hacer el bien, no hay que pasarla por alto; ni siquiera en el día de descanso.

5:17 ss. Jesús se estaba identificando con Dios, su Padre, afirmando así claramente ser Dios. Con Jesús no hay la opción de creer en Dios sin creer en el Hijo de Dios (5:23). Los fariseos también decían que Dios era su Padre, pero Jesús afirmaba tener una relación única con él. Por lo tanto, los fariseos se veían con dos alternativas: creerle o acusarlo de blasfemia. Escogieron la segunda.

5:19-23 Debido a su unidad con Dios, Jesús vivía de la manera que Dios deseaba. De manera similar, debido a que nos identificamos con Jesús, debemos honrarlo y vivir como él desea. Para alcanzar esa meta, algo que podría ayudarnos a tomar las decisiones correctas es hacernos la pregunta: «¿Qué haría Jesús en esta situación?».

5:24 La «vida eterna» —vivir para siempre con Dios— comienza cuando usted acepta a Jesucristo como Salvador. En ese momento, una nueva vida comienza en su ser (2 Corintios 5:17). Es un hecho cumplido. Todavía morirá el cuerpo físico, pero cuando Cristo regrese, él lo resucitará y vivirá para siempre con él (1 Corintios 15).

5:25 Al decir que los muertos oirán su voz, Jesús hablaba de las personas que estaban espiritualmente muertas, que escucharían su mensaje y lo aceptarían. Estas personas tendrían vida eterna. También hablaba de los que habían muerto físicamente. Durante su ministerio, Jesús resucitó a varios que habían muerto, y cuando venga a la tierra por segunda vez, todos «los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas» (1 Tesalonicenses 4:16).

5:26 Dios es la fuente y el Creador de la vida; sin él no habría nada de vida. Nuestra vida es un regalo de Dios (ver Deuteronomio 30:20; Salmo 36:9). Debido a que Jesús existe eternamente con Dios el Creador, él también es «la vida» (14:6), y él nos da vida eterna (ver 1 Juan 5:11).

5:27 El Antiguo Testamento describe tres señales del Mesías que habría de venir. En este capítulo, Juan muestra que Jesús cumple esas señales: 1) la autoridad para juzgar es suya porque es el Hijo del Hombre (comparar 5:27 con Daniel 7:13-14); 2) los cojos y los enfermos son sanados (comparar 5:20-21 con Isaías 35:6; Jeremías 31:8-9); y 3) los muertos son resucitados (comparar 5:21, 28 con Deuteronomio 32:39; 1 Samuel 2:6).

5:29 Los que se han rebelado contra Cristo también resucitarán, pero serán juzgados por Dios y serán condenados a vivir separados de él eternamente. Hay quienes no toman en cuenta a Dios y piensan que la vida consiste en vivir bien y que la muerte es el descanso final. Sin embargo, para los no creyentes la muerte no es el fin de todo. Hay un juicio que tendrán que enfrentar.

5:31 ss. Jesús afirmaba ser igual a Dios (5:18), dar vida eterna (5:24), ser la fuente de la vida (5:26) y juzgar el pecado (5:27). Además de su propio testimonio de su divinidad, sus afirmaciones estaban respaldadas por la declaración de otro testigo: Juan el Bautista.

5:39-40 Los líderes religiosos conocían las Escrituras y observaban hasta los más pequeños aspectos de la ley. Pero perdieron vista de lo que la ley significaba. No aplicaban el espíritu de las enseñanzas a sus vidas ni reconocían al Mesías a quien estas Escrituras señalaban. Conocían las reglas pero desconocían al Salvador. Se aferraron tanto a su sistema religioso que no permitieron que el Hijo de Dios los transformara. Tenga cuidado de no ocuparse tanto en la «religión» que no logre distinguir a Cristo.

5:41 ¿De quién quiere usted recibir aprobación? Los líderes religiosos eran individuos con mucho prestigio en Israel, pero a Jesús no le importaba lo que pensaran de él. A Jesús le interesaba la aprobación de Dios. Este es un gran ejemplo para nosotros. Como creyentes, al igual que Jesús, debemos buscar la aprobación de Dios en todo lo que hacemos sin que nos importe lo que piensen los demás.

5:45 Los fariseos se jactaban de ser los verdaderos seguidores de su antepasado Moisés. Se esforzaban por cumplir hasta el pie de la letra cada una de las leyes que había dado Moisés, e incluso habían agregado más. Al decir que Moisés los acusaría, Jesús los debe haberlos enfurecido. Aunque Moisés había escrito acerca de Jesús (Génesis 3:15; Números 21:9; 24:17; Deuteronomio 18:15), los líderes religiosos rehusaron creer en él.

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