Salmos 68:1-35 LBLA
[1] Levántese Dios; sean esparcidos sus enemigos, y huyan delante de El los que le aborrecen. [2] Como se disipa el humo, disípalos ; como la cera se derrite delante del fuego, así perezcan los impíos delante de Dios. [3] Pero alégrense los justos, regocíjense delante de Dios; sí, que rebosen de alegría. [4] Cantad a Dios, cantad alabanzas a su nombre; abrid paso al que cabalga por los desiertos, cuyo nombre es el SEÑOR; regocijaos delante de El. [5] Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada. [6] Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; sólo los rebeldes habitan en una tierra seca. [7] Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, (Selah) [8] tembló la tierra; también se derramaron los cielos ante la presencia de Dios; el Sinaí mismo tembló delante de Dios, el Dios de Israel. [9] Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios, tú fortaleciste tu heredad cuando estaba extenuada. [10] Los de tu pueblo se establecieron en ella; en tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre. [11] El Señor da la palabra; las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud: [12] Los reyes de los ejércitos huyen; sí huyen, y la que se queda en casa repartirá el botín. [13] Cuando os acostáis en los apriscos, sois como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas de oro resplandeciente. [14] Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes, nevaba en el monte Salmón. [15] Monte de Dios es el monte de Basán; monte de muchos picos es el monte de Basán. [16] ¿Por qué miráis con envidia, oh montes de muchos picos, al monte que Dios ha deseado para morada suya? Ciertamente el SEÑOR habitará allí para siempre. [17] Los carros de Dios son miríadas, millares y millares; el Señor está entre ellos en santidad, como en el Sinaí. [18] Tú has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a tus cautivos; has recibido dones entre los hombres, y aun entre los rebeldes, para que el SEÑOR Dios habite entre ellos. [19] Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación. (Selah) [20] Dios es para nosotros un Dios de salvación, y a DIOS el Señor pertenece el librar de la muerte. [21] Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que anda en sus delitos. [22] Dijo el Señor: De Basán los haré volver; los haré volver de las profundidades del mar; [23] para que tu pie los aplaste en sangre, y la lengua de tus perros tenga la porción de tus enemigos. [24] Ellos han visto tu procesión, oh Dios, la procesión de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario. [25] Los cantores iban delante, los músicos detrás, en medio de las doncellas tocando panderos. [26] Bendecid a Dios en las congregaciones, al SEÑOR, vosotros del linaje de Israel. [27] Allí va Benjamín, el más joven, dirigiéndolos, los príncipes de Judá con su grupo, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí. [28] El Dios tuyo ha mandado tu fuerza; muestra tu poder, oh Dios, tú que has obrado por nosotros. [29] Por causa de tu templo en Jerusalén te traerán presentes los reyes. [30] Reprende las fieras de las cañas, la manada de toros con los becerros de los pueblos, pisoteando las piezas de plata; El ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra. [31] De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. [32] Cantad a Dios, oh reinos de la tierra; cantad alabanzas al Señor. (Selah) [33] Cantad al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antiguedad; he aquí, El da su voz, voz poderosa. [34] Atribuid a Dios fortaleza; su majestad es sobre Israel, y su poder está en los cielos. [35] Imponente eres, oh Dios, desde tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo. ¡Bendito sea Dios!
