Deuteronomio 33:1-29 NVI
[1] Antes de su muerte, Moisés, hombre de Dios, bendijo a los israelitas. [2] Les dijo: «Vino el SEÑOR desde el Sinaí, vino sobre su pueblo, como aurora, desde Seír; resplandeció desde el monte Parán. Llegó con millares de santos desde el sur, desde las laderas de sus montañas. [3] Él es quien ama a su pueblo; todos los santos están en su mano. A sus pies ellos se postran y de él reciben instrucción. [4] Es la ley que nos dio Moisés, la herencia de la asamblea de Jacob. [5] Él era rey sobre Jesurún cuando los líderes del pueblo se reunieron, junto con las tribus de Israel. [6] »Que Rubén viva y que no muera; ¡sean innumerables sus hombres!». [7] Y esto dijo acerca de Judá: «Oye, SEÑOR, el clamor de Judá; hazlo volver a su pueblo. Judá defiende su causa con sus propias fuerzas. ¡Ayúdalo contra sus enemigos!». [8] Acerca de Leví dijo: «El urim y el tumim pertenecen a tu fiel servidor. Lo pusiste a prueba en Masá; en las aguas de Meribá contendiste con él. [9] Dijo de su padre y de su madre: “No los tomo en cuenta”. No reconoció a sus hermanos y hasta desconoció a sus hijos, pero tuvo en cuenta tu palabra y obedeció tu pacto. [10] Enseñó tus ordenanzas a Jacob y tu ley a Israel. Presentó ante ti, sobre tu altar, el incienso y las ofrendas del todo quemadas. [11] Bendice, SEÑOR, sus logros y acepta la obra de sus manos. Destruye el poder de sus adversarios; ¡que nunca más se levanten sus enemigos!». [12] Acerca de Benjamín dijo: «Que el amado del SEÑOR repose seguro en él, porque lo protege todo el día y descansa tranquilo entre sus hombros». [13] Acerca de José dijo: «El SEÑOR bendiga su tierra con el rocío precioso del cielo y con las aguas que brotan de la tierra; [14] con los mejores frutos del sol y los mejores productos de la luna; [15] con lo más selecto de las antiguas montañas y la fertilidad de las colinas eternas; [16] con lo mejor de lo que llena la tierra y el favor del que mora en la zarza ardiente. Repose todo esto sobre la cabeza de José, sobre la frente del elegido entre sus hermanos. [17] José es majestuoso como primogénito de toro; ¡poderoso como un toro salvaje! Con sus cuernos atacará a las naciones, hasta arrinconarlas en los confines del mundo. ¡Tales son las decenas de millares de Efraín, los millares de Manasés!». [18] Acerca de Zabulón dijo: «Tú, Zabulón, eres feliz emprendiendo viajes, y tú, Isacar, quedándote en tu campamento. [19] Invitarán a los pueblos a subir a la montaña, para ofrecer allí sacrificios de justicia. Disfrutarán de la abundancia del mar y de los tesoros escondidos en la arena». [20] Acerca de Gad dijo: «¡Bendito el que ensanche los dominios de Gad! Ahí habita Gad como león, desgarrando brazos y cabezas. [21] Escogió la mejor tierra para sí; se guardó la porción del líder. Cuando los jefes del pueblo se reunieron, cumplió la justa voluntad del SEÑOR, las leyes que había dado a Israel». [22] Acerca de Dan dijo: «Dan es un cachorro de león, que salta desde Basán». [23] Acerca de Neftalí dijo: «Neftalí rebosa del favor del SEÑOR y está lleno de sus bendiciones; sus dominios se extienden desde el lago hasta el sur». [24] Acerca de Aser dijo: «Aser es el más bendito de los hijos; que sea el favorito de sus hermanos y se empape en aceite los pies. [25] Tus cerrojos serán de hierro y bronce; ¡que dure tu fuerza tanto como tus días! [26] »No hay nadie como el Dios de Jesurún, que para ayudarte cabalga en los cielos, entre las nubes, con toda su majestad. [27] El Dios eterno es tu refugio; por siempre te sostiene entre sus brazos. Expulsará de tu presencia a tus enemigos y te ordenará que los destruyas. [28] ¡Vive seguro, Israel! ¡Habita sin enemigos, fuente de Jacob! Tu tierra está llena de trigo y de vino nuevo; tus cielos destilan rocío. [29] ¡Dichoso eres, Israel! ¿Quién como tú, pueblo rescatado por el SEÑOR? Él es tu escudo y tu ayuda; él es tu espada victoriosa. Tus enemigos se doblegarán ante ti; sus espaldas te servirán de tapete».
