Deuteronomio 32:1-52 NVI
[1] Escuchen, cielos, y hablaré; oye, tierra, las palabras de mi boca. [2] Que caiga mi enseñanza como lluvia y desciendan mis palabras como rocío, como aguacero sobre el pasto nuevo, como lluvia abundante sobre plantas tiernas. [3] Proclamaré el nombre del SEÑOR. ¡Alaben la grandeza de nuestro Dios! [4] Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo. [5] Actuaron contra él de manera corrupta; para vergüenza de ellos, ya no son sus hijos; ¡son una generación torcida y perversa! [6] ¿Y así le pagas al SEÑOR, pueblo tonto y sin sabiduría? ¿Acaso no es tu Padre, tu Creador, el que te hizo y te formó? [7] Recuerda los días de antaño; considera las generaciones pasadas. Pídele a tu padre que te lo diga, y a los jefes que te lo expliquen. [8] Cuando el Altísimo dio su herencia a las naciones, cuando dividió a toda la humanidad, estableció límites a los pueblos según el número de los hijos de Israel. [9] Porque la porción del SEÑOR es su pueblo; Jacob es su herencia asignada. [10] Lo halló en una tierra desolada, en la rugiente soledad del yermo. Lo protegió y lo cuidó; lo guardó como a la niña de sus ojos; [11] como un águila que agita el nido y revolotea sobre sus polluelos, que despliega su plumaje y los lleva sobre sus alas. [12] Solo el SEÑOR lo guiaba; ningún dios extraño iba con él. [13] Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra y lo alimentó con el fruto de los campos. Lo nutrió con miel de la peña, y con aceite que hizo brotar de la más dura roca; [14] con mantequilla y leche de las vacas y ovejas, y con cebados corderos y cabritos; con toros selectos de Basán y las mejores espigas del trigo. Bebió la sangre espumosa de la uva. [15] Jesurún engordó y pateó; se hartó de comida, y se puso corpulento y rollizo. Abandonó al Dios que le dio vida y rechazó a la Roca de su salvación. [16] Lo provocó a celos con dioses extraños y lo hizo enojar con sus ídolos detestables. [17] Ofreció sacrificios a los demonios, que no son Dios; dioses que no había conocido, dioses recién aparecidos, dioses que jamás sus antepasados adoraron. [18] ¡Despreciaste a la Roca que te engendró! ¡Olvidaste al Dios que te dio vida! [19] Al ver esto, el SEÑOR los rechazó porque sus hijos y sus hijas lo irritaron. [20] «Les voy a dar la espalda —dijo—, a ver en qué terminan; son una generación perversa, ¡son unos hijos infieles! [21] Me provocaron celos con lo que no es Dios como yo y me enojaron con sus ídolos inútiles. Pues yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son pueblo; voy a irritarlos con una nación insensata. [22] Se ha encendido el fuego de mi ira, que quema hasta lo profundo de los dominios de la muerte. Devorará la tierra y sus cosechas, y consumirá la raíz de las montañas. [23] »Amontonaré calamidades sobre ellos y contra ellos lanzaré mis flechas. [24] Enviaré a que los consuman el hambre, la pestilencia nauseabunda y la plaga mortal. Lanzaré contra ellos los colmillos de las fieras y el veneno de las víboras que se arrastran por el polvo. [25] En la calle, la espada los dejará sin hijos, y en sus casas reinará el terror. Perecerán los jóvenes y las doncellas, los que aún maman y los que ya se peinan canas. [26] Me dije: “Voy a dispersarlos; borraré de la tierra su memoria”. [27] Pero temí las provocaciones del enemigo; temí que el adversario no entendiera y llegara a pensar: “Hemos triunfado; nada de esto lo ha hecho el SEÑOR”». [28] Como nación, han perdido el juicio; carecen de discernimiento. [29] ¡Si tan solo fueran sabios, entendieran esto y comprendieran cuál será su fin! [30] ¿Cómo podría un hombre perseguir a mil si su Roca no los hubiera vendido? ¿Cómo podrían dos hacer huir a diez mil si el SEÑOR no los hubiera entregado? [31] Su roca no es como nuestra Roca. ¡Aun nuestros enemigos lo reconocen! [32] Su viña es un retoño de Sodoma, de los campos de Gomorra. Sus uvas están llenas de veneno; sus racimos, preñados de amargura. [33] Su vino es veneno de víboras, ponzoña mortal de serpientes. [34] «¿No he tenido esto en reserva y lo he sellado en mis archivos? [35] Mía es la venganza; yo pagaré. A su debido tiempo, su pie resbalará. Se apresura su desastre, y el día del juicio se avecina». [36] El SEÑOR defenderá a su pueblo cuando lo vea sin fuerzas; tendrá compasión de sus siervos cuando ya no queden ni esclavos ni libres. [37] Y les dirá: «¿Dónde están ahora sus dioses, la roca en la cual se refugiaron? [38] ¿Dónde están los dioses que comieron la gordura de sus sacrificios y bebieron el vino de sus ofrendas líquidas? ¡Que se levanten a ayudarles! ¡Que les den abrigo! [39] »¡Vean ahora que yo soy único! No hay otro dios fuera de mí. Yo doy la muerte y devuelvo la vida, causo heridas y doy sanidad. Nadie puede librarse de mi mano. [40] Alzo la mano al cielo y solemnemente juro: tan cierto como que vivo para siempre, [41] cuando afile mi espada reluciente y en el día del juicio la tome en mis manos, me vengaré de mis adversarios; ¡les daré su merecido a los que me odian! [42] Mis flechas se embriagarán de sangre y mi espada se hartará de carne: sangre de heridos y de cautivos, cabezas de líderes enemigos». [43] Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios; él vengará la sangre de sus siervos. ¡Sí! Dios se vengará de sus enemigos, y perdonará a su tierra y a su pueblo. [44] Acompañado de Josué, hijo de Nun, Moisés fue y recitó ante el pueblo todas las palabras de este cántico. [45] Cuando terminó, les dijo a todos los israelitas: [46] «Guarden en su corazón todo lo que les he declarado solemnemente este día, y díganles a sus hijos que obedezcan fielmente todas las palabras de esta ley. [47] Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida; por ellas vivirán mucho tiempo en la tierra que van a poseer al otro lado del Jordán». [48] Ese mismo día el SEÑOR le dijo a Moisés: [49] «Sube a las montañas de Abarín y contempla desde allí el monte Nebo, en el territorio de Moab, frente a Jericó, y el territorio de Canaán, el cual voy a dar en posesión a los israelitas. [50] En el monte al que vas a subir morirás y te reunirás con los tuyos, así como tu hermano Aarón murió y se reunió con sus antepasados en el monte Hor. [51] Esto será así porque, a la vista de todos los israelitas, ustedes dos me fueron infieles en las aguas de Meribá Cades; en el desierto de Zin no honraron mi santidad. [52] Por eso no entrarás en el territorio que voy a darle al pueblo de Israel; solamente podrás verlo de lejos».
