Deuteronomio 15:1-23 NVI
[1] Cada siete años perdonarás las deudas. [2] Lo harás de la siguiente manera: cada acreedor perdonará a su prójimo el préstamo que le haya hecho. Ya no le exigirá a su prójimo o hermano el pago de la deuda, porque se habrá proclamado el año del perdón de las deudas en honor del SEÑOR. [3] Podrás exigirle el pago de sus deudas al extranjero, pero a tu hermano perdonarás cualquier deuda que tenga contigo. [4] Entre ustedes no deberá haber pobres, porque el SEÑOR tu Dios te colmará de bendiciones en la tierra que él mismo te da para que la poseas como herencia. [5] Y así será, siempre y cuando obedezcas al SEÑOR tu Dios y cumplas fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno. [6] El SEÑOR tu Dios te bendecirá, como lo ha prometido, y tú podrás prestar a muchas naciones, pero no tendrás que pedir prestado de ninguna. Dominarás a muchas naciones, pero ninguna te dominará a ti. [7] Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el SEÑOR tu Dios te da haya algún pobre entre ustedes, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. [8] Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite. [9] No des cabida en tu corazón a la perversa idea de que, por acercarse el año séptimo, año del perdón de las deudas, puedes hacerle mala cara y no darle nada a tu compatriota necesitado. De lo contrario, él podrá apelar al SEÑOR contra ti y tú resultarás culpable de pecado. [10] Den con generosidad y háganlo de buena gana; así el SEÑOR tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas. [11] Gente pobre en esta tierra siempre la habrá; por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra. [12] Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti y te sirve durante seis años, en el séptimo año lo dejarás libre. [13] Y, cuando lo liberes, no lo despidas con las manos vacías. [14] Abastécelo bien con regalos de tus rebaños, de tus cultivos y de tu lagar. Dale según el SEÑOR tu Dios te haya bendecido. [15] Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que el SEÑOR tu Dios te dio libertad. Por eso te doy ahora esta orden. [16] Pero, si tu esclavo, porque te ama a ti y a tu familia y le va bien contigo, te dice: «No quiero dejarte», [17] entonces tomarás un punzón y, apoyándole la oreja contra una puerta, le perforarás el lóbulo. Así se convertirá en tu esclavo de por vida. Lo mismo harás con la esclava. [18] No te pese dejar en libertad a tu esclavo, porque sus servicios durante esos seis años te costaron apenas la mitad de lo que le habrías pagado a un jornalero. Así el SEÑOR tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas. [19] Consagrarás para el SEÑOR tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y ovejas. No pondrás a trabajar al primogénito de tus bueyes ni esquilarás al primogénito de tus ovejas. [20] Cada año, tú y tu familia los comerán en la presencia del SEÑOR tu Dios, en el lugar que él habrá de elegir. [21] Si alguno de esos animales está cojo o ciego, o tiene algún otro defecto grave, no se lo presentarás en sacrificio al SEÑOR tu Dios. [22] En tal caso, podrás comerlo en tu propia ciudad, como si fuera una gacela o un ciervo, estés o no ritualmente puro. [23] Pero no comerás la sangre, sino que la derramarás en la tierra como si fuera agua.
