1 Corintios 12:1-31 NVI
[1] En cuanto a los dones espirituales, hermanos, quiero que entiendan bien este asunto. [2] Ustedes saben que cuando eran paganos se dejaban arrastrar hacia los ídolos mudos. [3] Por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo. [4] Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. [5] Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. [6] Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. [7] A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. [8] A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; [9] a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; [10] a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. [11] Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina. [12] De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo. [13] Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o no, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. [14] Ahora bien, el cuerpo no consta de un solo miembro, sino de muchos. [15] Si el pie dijera: «Como no soy mano, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. [16] Y, si la oreja dijera: «Como no soy ojo, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. [17] Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo el cuerpo fuera oído, ¿qué sería del olfato? [18] En realidad, Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció. [19] Si todos ellos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? [20] Lo cierto es que hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. [21] El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito». Ni puede la cabeza decirles a los pies: «No los necesito». [22] Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son indispensables, [23] y a los que nos parecen menos honrosos los tratamos con honra especial. Además, se trata con especial modestia a los miembros que nos parecen menos presentables, [24] mientras que los más presentables no requieren trato especial. Así Dios ha dispuesto los miembros de nuestro cuerpo, dando mayor honra a los que menos tenían, [25] a fin de que no haya división en el cuerpo, sino que sus miembros se preocupen por igual unos por otros. [26] Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y, si uno de ellos recibe honor, los demás se alegran con él. [27] Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de ese cuerpo. [28] En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas. [29] ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? [30] ¿Tienen todos dones para sanar enfermos? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? [31] Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones. Ahora les voy a mostrar un camino más excelente.
