1 Corintios 11:1-34 NVI
[1] Imítenme, así como yo imito a Cristo. [2] Los elogio porque se acuerdan de mí en todo y retienen las enseñanzas, tal como se las transmití. [3] Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo. [4] Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra al que es su cabeza. [5] En cambio, toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al que es su cabeza; es como si estuviera rasurada. [6] Si la mujer no se cubre la cabeza, que se corte también el cabello; pero, si es vergonzoso para la mujer tener el pelo corto o la cabeza rasurada, que se la cubra. [7] El hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es imagen y gloria de Dios, mientras que la mujer es gloria del hombre. [8] De hecho, el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; [9] ni tampoco fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. [10] Por esta razón y a causa de los ángeles, la mujer debe llevar sobre la cabeza señal de autoridad. [11] Sin embargo, en el Señor, ni la mujer existe aparte del hombre ni el hombre aparte de la mujer. [12] Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; pero todo proviene de Dios. [13] Juzguen ustedes mismos: ¿es apropiado que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? [14] ¿No les enseña el mismo orden natural de las cosas que es una vergüenza para el hombre dejarse crecer el cabello, [15] mientras que es una gloria para la mujer llevar cabello largo? Es que a ella se le ha dado su cabellera como velo. [16] Si alguien insiste en discutir este asunto, tenga en cuenta que nosotros no tenemos otra costumbre ni tampoco las iglesias de Dios. [17] Al darles las siguientes instrucciones, no puedo elogiarlos, ya que sus reuniones traen más perjuicio que beneficio. [18] En primer lugar, oigo decir que cuando se reúnen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y hasta cierto punto lo creo. [19] Sin duda, tiene que haber divisiones entre ustedes, para que se demuestre quiénes cuentan con la aprobación de Dios. [20] De hecho, cuando se reúnen, ya no es para comer la Cena del Señor, [21] porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, de manera que unos se quedan con hambre mientras otros se emborrachan. [22] ¿Acaso no tienen casas donde comer y beber? ¿O es que menosprecian a la iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Voy a elogiarlos por esto? ¡Claro que no! [23] Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan [24] y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí». [25] De la misma manera, tomó la copa después de cenar y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto cada vez que beban de ella en memoria de mí». [26] Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga. [27] Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del Señor de manera indigna será culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor. [28] Así que cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa. [29] Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su propia condena. [30] Por eso hay entre ustedes muchos débiles y enfermos, incluso varios han muerto. [31] Si nos examináramos a nosotros mismos, no se nos juzgaría; [32] pero, si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. [33] Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. [34] Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que las reuniones de ustedes no resulten dignas de condenación. Los demás asuntos los arreglaré cuando los visite.
