Lucas 19:1-48 NTV
[1] Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad. [2] Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico. [3] Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud. [4] Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí. [5] Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo! -le dijo-. ¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». [6] Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; [7] pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». [8] Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: -Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. [9] Jesús respondió: -La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. [10] Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos. [11] La multitud escuchaba todo lo que Jesús decía, y como ya se acercaba a Jerusalén, les contó una historia para corregir la idea de que el reino de Dios comenzaría de inmediato. [12] Les dijo: «Un hombre de la nobleza fue llamado a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. [13] Antes de partir, reunió a diez de sus siervos y dividió entre ellos cinco kilos de plata, diciéndoles: "Inviertan esto por mí mientras estoy de viaje"; [14] pero sus súbditos lo odiaban y enviaron una delegación tras él a decir: "No queremos que él sea nuestro rey". [15] »Después de que lo coronaran rey, volvió y llamó a los siervos a quienes les había dado el dinero. Quería saber qué ganancias habían tenido. [16] El primer siervo informó: "Amo, invertí su dinero, ¡y multipliqué diez veces el monto inicial!". [17] »"¡Bien hecho! -exclamó el rey-. Eres un buen siervo. Has sido fiel con lo poco que te confié, así que como recompensa serás gobernador de diez ciudades". [18] »El siguiente siervo informó: "Amo, invertí su dinero y multipliqué cinco veces el monto original". [19] »"¡Bien hecho! -exclamó el rey-. Serás gobernador de cinco ciudades". [20] »Pero el tercer siervo trajo solo la suma original y dijo: "Amo, escondí su dinero para protegerlo. [21] Tenía miedo, porque usted es un hombre muy difícil de tratar, que toma lo que no es suyo y cosecha lo que no sembró". [22] »"¡Siervo perverso! -dijo el rey a gritos-. Tus propias palabras te condenan. Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y cosecho lo que no sembré, [23] ¿por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él". [24] »Luego, dirigiéndose a los otros que estaban cerca, el rey ordenó: "Quiten el dinero de este siervo y dénselo al que tiene cinco kilos". [25] »"Pero amo -le dijeron-, él ya tiene cinco kilos". [26] »"Sí -respondió el rey-, y a los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen. [27] En cuanto a esos enemigos míos que no querían que yo fuera su rey, tráiganlos y ejecútenlos aquí mismo en mi presencia"». [28] Después de contar esa historia, Jesús siguió rumbo a Jerusalén, caminando delante de sus discípulos. [29] Al llegar a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, mandó a dos discípulos que se adelantaran. [30] «Vayan a la aldea que está allí -les dijo-. Al entrar, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. [31] Si alguien les pregunta: "¿Por qué desatan al burrito?", simplemente digan: "El Señor lo necesita"». [32] Así que ellos fueron y encontraron el burrito tal como lo había dicho Jesús. [33] Y, efectivamente, mientras lo desataban, los dueños les preguntaron: -¿Por qué desatan ese burrito? [34] Y los discípulos simplemente contestaron: -El Señor lo necesita. [35] Entonces le llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima para que él lo montara. [36] A medida que Jesús avanzaba, la multitud tendía sus prendas sobre el camino delante de él. [37] Cuando llegó a donde comienza la bajada del monte de los Olivos, todos sus seguidores empezaron a gritar y a cantar mientras alababan a Dios por todos los milagros maravillosos que habían visto. [38] «¡Bendiciones al Rey que viene en el nombre del SEÑOR! ¡Paz en el cielo y gloria en el cielo más alto!» . [39] Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían: -¡Maestro, reprende a tus seguidores por decir cosas como esas! [40] Jesús les respondió: -Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar. [41] Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar, diciendo: [42] «¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. [43] No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados. [44] Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no reconociste cuando Dios te visitó ». [45] Luego Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían animales para los sacrificios. [46] Les dijo: «Las Escrituras declaran: "Mi templo será una casa de oración", pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones». [47] Después de eso, enseñó todos los días en el templo, pero los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa, junto con los otros líderes del pueblo, comenzaron a planificar cómo matarlo; [48] pero no se les ocurría nada, porque el pueblo prestaba mucha atención a cada palabra que él decía.
