Lucas 10:1-42 NTV
[1] Después el Señor escogió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar. [2] Y les dio las siguientes instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos. [3] Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos. [4] No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. [5] »Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: "La paz de Dios sea sobre esta casa". [6] Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes. [7] No cambien de una casa a otra. Quédense en un lugar, coman y beban lo que les den. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen recibir su salario. [8] »Si entran en un pueblo donde los reciben bien, coman todo lo que les ofrezcan. [9] Sanen a los enfermos y díganles: "El reino de Dios ahora está cerca de ustedes". [10] Pero si un pueblo se niega a recibirlos bien, salgan a las calles y digan: [11] "Nos limpiamos de los pies hasta el polvo de su ciudad para mostrar que los abandonamos a su suerte. Y sepan esto: ¡el reino de Dios está cerca!". [12] Les aseguro que, el día del juicio, le irá mejor a la perversa Sodoma que a ese pueblo. [13] »¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento. [14] Así es, el día del juicio, les irá mejor a Tiro y Sidón que a ustedes. [15] Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos ». [16] Entonces dijo a sus discípulos: «El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió». [17] Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: -¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre! [18] -Sí -les dijo-. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. [19] Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño. [20] Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo. [21] En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera. [22] »Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo». [23] Después, cuando estuvieron a solas, se volvió a sus discípulos y les dijo: «Benditos los ojos que ven lo que ustedes han visto. [24] Les digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron». [25] Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta: -Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? [26] Jesús contestó: -¿Qué dice la ley de Moisés? ¿Cómo la interpretas? [27] El hombre contestó: -"Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente" y "Ama a tu prójimo como a ti mismo". [28] -¡Correcto! -le dijo Jesús-. ¡Haz eso y vivirás! [29] El hombre quería justificar sus acciones, entonces le preguntó a Jesús: -¿Y quién es mi prójimo? [30] Jesús respondió con una historia: -Un hombre judío bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones. Le quitaron la ropa, le pegaron y lo dejaron medio muerto al costado del camino. [31] »Un sacerdote pasó por allí de casualidad, pero cuando vio al hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo. [32] Un ayudante del templo pasó y lo vio allí tirado, pero también siguió de largo por el otro lado. [33] »Entonces pasó un samaritano despreciado y, cuando vio al hombre, sintió compasión por él. [34] Se le acercó y le alivió las heridas con vino y aceite de oliva, y se las vendó. Luego subió al hombre en su propio burro y lo llevó hasta un alojamiento, donde cuidó de él. [35] Al día siguiente, le dio dos monedas de plata al encargado de la posada y le dijo: "Cuida de este hombre. Si los gastos superan esta cantidad, te pagaré la diferencia la próxima vez que pase por aquí". [36] »Ahora bien, ¿cuál de los tres te parece que fue el prójimo del hombre atacado por los bandidos? -preguntó Jesús. [37] El hombre contestó: -El que mostró compasión. Entonces Jesús le dijo: -Así es, ahora ve y haz lo mismo. [38] Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. [39] Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, [40] pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: -Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme. [41] El Señor le dijo: -Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! [42] Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.
