John 5 - Biblia de Estudio MacArthur
5:1—7:52 Esta sección presenta evidencias del cambio radical de actitud: muchos pasaron de tener reservas y vacilación en cuanto a Jesús como Mesías (3:26; 4:1–3) al rechazo abierto (7:52). La oposición comenzó con la controversia en cuanto a la sanidad de Jesús en el día de reposo (vv. 1–18), se intensificó en el capítulo 6 con el abandono de muchos de sus discípulos (6:66), y se endureció por último en el capítulo 7 en la modalidad de oposición oficial en su contra con el intento fallido de las autoridades religiosas para arrestarlo (7:20–52). De conformidad con esto, la sección presenta el rechazo de Jesús como Mesías.
5:1 fiesta de los judíos. Juan conectó varias veces su narración a diversas fiestas judías. En 2:13 la Pascua, en 6:4 la Pascua, en 7:2 los tabernáculos, en 10:22 el hanukáh o fiesta de la dedicación y en 11:55 otra vez la Pascua. Sin embargo, esta es la única referencia donde no identifica la fiesta en particular que se celebraba en el momento.
5:1–18 Aunque la oposición a Jesús crepitaba bajo la superficie (p. ej. 2:13–20), el relato de la sanidad obrada por Jesús en el estanque de Betesda marca el comienzo de la hostilidad abierta contra Él en Jerusalén y en la región sureña de Palestina. El pasaje se puede dividir en tres partes: 1) un milagro es realizado (vv. 1–9), 2) el Maestro es perseguido (vv. 10–16) y 3) un homicidio es planificado (vv. 16–18).
5:2 puerta de las ovejas. Es una referencia probable a la puerta que se identifica en Nehemías 3:1, 32; 12:39. Era una apertura pequeña en la muralla norte de la ciudad, justo al O de la esquina NE. hay… un estanque. Algunos han sugerido que Juan escribió su Evangelio antes de la destrucción de Jerusalén en 70 d.C. porque su uso del tiempo presente aquí implica que el estanque todavía existía. Sin embargo, Juan acostumbra escribir de las cosas conocidas en términos de un “presente histórico” al referirse a acontecimientos del pasado, así que el argumento no tiene mucho peso. Para mayor información sobre la fecha en la que se escribió el Evangelio, vea la Introducción: Autor y fecha. Betesda. “Betesda” es la transliteración griega de un nombre griego o arameo que significa “casa del rebosamiento”.
5:3a yacía. En aquel tiempo se acostumbraba que las personas enfermas se reunieran alrededor de este estanque. Es posible que corrientes intermitentes alimentaran el estanque y ocasionaran el movimiento del agua (v. 7). Algunos testigos antiguos indican que el agua del estanque era rojiza a causa de los minerales, por lo cual se consideraba que tenía algún valor medicinal.
5:3b, 4 La declaración en la segunda mitad del v. 3 “esperaban el movimiento del agua”, así como todo el v. 4, no son porciones originales del Evangelio. Los mejores y más antiguos manuscritos griegos, así como las primeras versiones, excluyen esas frases. La presencia de palabras o expresiones ajenas a los escritos de Juan también milita en contra de su inclusión.
5:5 treinta y ocho años. Juan incluyó esta cifra para subrayar la gravedad de la enfermedad debilitante que afligía a este individuo. Puesto que su enfermedad había sido observada por muchos en el transcurso de casi cuatro décadas, tan pronto Jesús lo sanó todos supieron que se trataba de un milagro auténtico y fehaciente (cp. v. 9).
5:6 supo. La palabra implica conocimiento sobrenatural sobre la situación del hombre (1:47, 48; 4:17). Jesús eligió al hombre entre muchos otros enfermos. La iniciativa soberana fue suya y no se presenta una razón en particular para su elección.
5:8 Levántate, toma… anda. Así como pronunció la existencia del mundo en su obra de creación (Gn. 1:3), las palabras habladas de Jesús tenían el poder para regenerar y sanar por completo (cp. 1:3; 8:58; Gn. 1:1; Col. 1:16; He. 1:2). lecho. Era una especie de tapete hecho de paja y bastante liviano para que lo llevara una persona sana en su hombro mientras asistía a la persona enferma (cp. Mr. 2:1).
5:9 tomó su lecho, y anduvo. Esta frase demuestra que la sanidad del hombre fue completa (cp. el v. 5).
5:10 no te es lícito. La frase revela que el judaísmo en el tiempo de Jesús se había degenerado al punto de convertirse en un ejercicio insulso de piedad hipócrita. Tal hipocresía fue una causa principal del enojo del Señor Jesús (cp. Mt. 22, 23), quien usó este incidente para plantear una confrontación con el legalismo exagerado de los judíos y para hacer evidente la necesidad de arrepentimiento en toda la nación.
5:10, 11 El AT había prohibido trabajar en el día de reposo pero no estipulaba qué clase de “trabajo” prohibía (Éx. 20:8–11). Uno podría suponer que esto alude a ocupaciones relacionadas con el empleo cotidiano, pero la opinión de los rabinos se constituyó con el paso del tiempo en una tradición oral que añadía al AT y estipulaba un total de treinta y nueve actividades prohibidas (Mishná 7:2; 10:5 sobre el día de reposo), entre las cuales se incluía llevar cualquier cosa de un sitio a otro. En consecuencia, el hombre había transgredido la tradición oral pero no la ley del AT (vea las notas sobre el v. 16).
5:14 no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. Estos comentarios de Jesús indican que el pecado tiene sus consecuencias inevitables (cp. Gá 6:7, 8). Aunque las Escrituras explican que no toda enfermedad es una consecuencia del pecado (cp. 9:1–3; Lc. 13:1–5), en ocasiones la enfermedad puede vincularse de forma directa a la torpeza moral de una persona (cp. 1 Co. 11:29, 30; Stg. 5:15). Jesús pudo haber escogido a este hombre en particular con el fin de ilustrar este punto.
5:16 perseguían. El tiempo verbal significa que los judíos persiguieron a Jesús en repetidas ocasiones y no interrumpieron su actividad antagonista. Este no fue un incidente aislado de aborrecimiento a Jesús ocasionado por sus sanidades en el día de reposo (cp. Mr. 3:1–6). en el día de reposo. Jesús no transgredió la ley de Dios porque en ella no existe prohibición alguna en contra de hacer el bien durante ese día (Mr. 2:27). Además, Jesús desestimaba la ley oral de los judíos que era en últimas “la tradición de los hombres” (cp. también Mt. 15:1–9; Mr. 7:8; Col. 2:8). Es muy probable que Jesús ejerciera su ministerio de sanidad de forma deliberada en el día de reposo para confrontarlos con su hipocresía religiosa que los cegaba frente a la adoración verdadera a Dios (vea los vv. 17–47 la razón principal de la confrontación de Jesús; vea las notas sobre los vv. 10, 11).
5:17 El punto de Jesús es que sin importar que hubiera o no transgredido el día de reposo, lo cierto es que Dios obraba continuamente y Jesús mismo se mantenía ocupado en la misma obra continua, por lo cual Él también debía ser Dios. Además, Dios no necesita un día de reposo porque Él nunca se cansa (Is. 40:28). Para que la defensa de Jesús fuera válida, los mismos factores que se aplican a Dios también deben aplicarse a Él: ¡Jesús el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo! (Mt. 12:8). Es interesante que hasta los rabinos admitieran que la obra de Dios no hubiera cesado después del día de reposo porque Él sustenta al universo.
5:17–47 Estos versículos revelan la razón principal por la que Jesús confrontó la hipocresía religiosa de los judíos, a saber, una oportunidad singular para declarar quién era Él. Esta sección contiene la declaración que Cristo mismo hace de su deidad. Como tal, es uno de los discursos cristológicos más sobresalientes en la Biblia. Jesús hace aquí cinco afirmaciones de su igualdad absoluta con Dios: 1) Él es igual a Dios en su persona (vv. 17, 18), 2) Él es igual a Dios en sus obras (vv. 19, 20), 3) Él es igual a Dios en su poder y soberanía (v. 21), 4) Él es igual a Dios en su juicio (v. 22) y 5) Él es igual a Dios en su honra (v. 23).
5:18 Este versículo confirma que los judíos entendieron al instante las implicaciones de las palabras de Jesús en el sentido de haber afirmado ser Dios (vea las notas sobre el v. 17).
5:19 De cierto, de cierto. Cp. los vv. 24, 25; 1:51. Esta es una forma enérgica de afirmar: “lo que les digo es la verdad”. En respuesta a la hostilidad judía frente a lo que implicaban sus declaraciones de igualdad con Dios, Jesús continuó sin temor e incluso con mayor denuedo, certitud y empuje. En esencia, Jesús estableció un vínculo directo entre sus actividades de sanidad en el día de reposo y la obra de su Padre. El Hijo nunca emprendió acciones independientes que lo enfrentaran al Padre porque el Hijo solo hace aquellas cosas que coinciden con todo lo que el Padre hace. Jesús dio a entender de este modo que el único que pueda hacer lo que el Padre hace debe ser tan grande como el Padre.
5:20 mayores obras. Esto se refiere a la obra poderosa de levantar a los muertos. Dios tiene ese poder (cp. 1 R. 17:17–24; 2 R. 4:32–37; 5:7), así como también el Señor Jesús (vv. 21–29; 11:25–44; 14:19; 20:1–18).
5:23 honren al Hijo. Este versículo presenta la razón por la que Dios delegó todo juicio al Hijo (v. 22), i. e. para que todos los hombres honren al Hijo tal como honran al Padre. Este versículo va mucho más allá de mostrar a Jesús como un simple embajador que actúa en nombre de un monarca, por cuanto le atribuye igualdad plena y completa con el Padre (cp. Fil. 2:9–11). honran al Padre. Jesús trastornó la acusación de blasfemia que los judíos trajeron en su contra, y en lugar de hacerles caso afirmó que la única manera posible de honrar al Padre consiste en recibir y honrar al Hijo. Por lo tanto, los judíos fueron quienes en realidad blasfemaron al Padre con el rechazo de su Hijo.
5:24 ha pasado de muerte a vida. Esto desarrolla la verdad del v. 21, que Jesús da vida a quien Él desee dar vida. Las personas que reciben esa vida son identificadas como las que escuchan la Palabra y creen en el Padre y el Hijo. Son aquellas que tienen vida eterna y nunca serán condenadas (Ro. 8:1; Col. 1:13).
5:25 Viene la hora, y ahora es. Cp. 4:23. Esta frase revela cierta tensión temporal con respecto a la resurrección. Quienes son nacidos de nuevo ya han resucitado en sentido “espiritual” (“ahora es”, cp. Ef. 2:1; Col. 2:13), sin embargo, todavía los aguarda una resurrección física futura (“viene la hora”, cp. 1 Co. 15:35–54; Fil. 3:20, 21).
5:25–29 El tema de estos versículos es la resurrección. Jesús confirmó que todos los hombres, salvos y no salvos por igual, serán resucitados de manera literal y física de los muertos. No obstante, solo los salvos experimentarán también una resurrección espiritual por haber “nacido de nuevo”, al igual que una resurrección física para vida eterna. Los no salvos serán levantados de entre los muertos para juicio y castigo eterno a causa de su separación de Dios (esto también se conoce como la segunda muerte, cp. Ap. 20:6, 14; 21:8). Estos versículos también constituyen prueba de la deidad de Jesucristo puesto que el Hijo tiene poder para resucitar (vv. 25, 26), y el Padre le ha concedido la prerrogativa divina como juez sobre toda la humanidad (v. 27). A la luz de otras porciones bíblicas, es claro que Jesús habla en términos generales sobre la resurrección pero no acerca de una resurrección generalizada y común a todos (vea las notas sobre Dn. 12:2; 1 Co. 15:23; 1 Ts. 4:16).
5:26 ha dado al Hijo. El Hijo ha tenido desde toda la eternidad el derecho de otorgar vida (1:4). La distinción se aplica a la deidad de Jesús con respecto a su encarnación. Al convertirse en hombre, Jesús decidió dejar a un lado el ejercicio independiente de sus prerrogativas y atributos divinos (Fil. 2:6–11). Jesús afirmó aquí que incluso en su humanidad, el Padre le concedió poder para dar vida, es decir, el poder de la resurrección (vea la nota sobre el v. 20).
5:29 los que hicieron lo bueno… lo malo. Jesús no enseña aquí la justificación por obras (vea 6:29). En este contexto, “lo bueno” consiste en creer en el Hijo para recibir una nueva naturaleza que a su vez produce buenas obras (3:21; Stg. 2:14–20), mientras que “lo malo” es rechazar al Hijo y aborrecer la luz, cual es el resultado de las obras malas por parte de los no salvos (3:18, 19). En esencia, las obras no son más que evidencias de la naturaleza de una persona, bien que esta sea salva o no salva (vea las notas sobre Ro. 2:5–10), pero las obras humanas nunca determinan la salvación personal.
5:30 la voluntad… del Padre. A manera de resumen y conclusión de todo lo que ha dicho desde el v. 19 acerca de su igualdad con Dios, Jesús afirmó que el juicio ejercido por Él se debía a su dependencia absoluta de la voluntad y la dirección del Padre (cp. los vv. 19, 20).
5:32–47 El trasfondo de estos versículos es Deuteronomio 17:6; 19:15, donde se requiere de testigos para establecer la veracidad de un asunto (vea la nota sobre 1:7). Jesús mismo hizo hincapié en el tema familiar de testigos que testifican a favor de la identidad del Hijo: 1) Juan el Bautista (vv. 32–35), 2) las obras de Jesús (vv. 35, 36), 3) el Padre (vv. 37, 38) y 4) las Escrituras del AT (vv. 39–47).
5:36 las mismas obras que yo hago. Cp. 10:25. Los milagros de Jesús fueron testimonios de que Él era Dios y Mesías. Tales milagros son las señales principales que fueron registradas por Juan en su Evangelio de tal manera que se cumpliera su propósito en 20:30, 31 (vea la Introducción: Temas históricos y teológicos).
5:39 Escudriñad. Aunque el verbo “escudriñar” se puede traducir como un mandato, muchos prefieren traducir la frase en sentido descriptivo: “vosotros escudriñáis las Escrituras”. El verbo implica el escrutinio diligente en la investigación profunda de las Escrituras para hallar “vida eterna”. No obstante, Jesús les muestra que a pesar de todos sus esfuerzos y sus estudios minuciosos, habían fracasado en adquirir entendimiento sobre el camino verdadero a la vida eterna a través del Hijo de Dios (vea las notas sobre Mt. 19:16–25; cp. 14:6; 2 Ti. 3:15). dan testimonio de mí. Cp. el v. 45. Cristo es el tema principal de las Escrituras. Vea la nota sobre 1:45.
5:40 no queréis. Aunque buscaban la vida eterna, no estuvieron dispuestos a confiar en su única fuente verdadera (cp. el v. 24; 1:11; 3:19).
5:41 Gloria de los hombres. Si Jesús accediera a convertirse en la clase de Mesías que los judíos querían, con el suministro constante de milagros y alimento así como la garantía de poder político y militar, Él habría recibido gloria y honor por parte de ellos. Lo cierto es que Él solo procuraba agradar a Dios (vv. 19ss).
5:43 a ése recibiréis. El historiador judío Josefo registra que una serie de héroes locales con pretensiones mesiánicas surgieron en los años previos a la destrucción de 70 a.C. Este versículo contrasta el rechazo judío de su Mesías verdadero porque no amaban ni conocían a Dios (v. 42), con su inclinación a aceptar cualquier charlatán que complaciera sus expectativas.
