John 12 - Biblia de Estudio MacArthur

12:1 Seis días antes de la pascua. Lo más probable es que se tratara del sábado anterior, pues la Pascua tenía lugar seis días más tarde, desde el jueves en la noche hasta el atardecer del viernes. Vea la Introducción: Retos de interpretación.
12:1-50 Este capítulo se centra en las reacciones de amor y de odio, de fe y de rechazo hacia Cristo, que lo condujeron a la cruz.
12:3 una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio. El término empleado para “libra” indica en realidad un peso cercano a los tres cuartos de una libra (alrededor de 270 gramos). “Nardo” era un aceite extraído de la raíz de una planta que crecía en la India. ungió los pies de Jesús. Los convidados se reclinaban junto a la mesa y extendían sus pies, lo cual facilitó el acercamiento de María para ungir los pies de Jesús. Este acto encarna la humilde devoción de María y su amor por Jesús.
12:5 trescientos denarios. Dado que un denario equivalía al salario de un día de un obrero promedio, trescientos correspondía al salario de un año (en el día de reposo y en los días sagrados no se ganaba dinero).
12:6 ladrón. El altruismo de Judas no era, sino una fachada para esconder su avaricia. Como era el tesorero del grupo de apóstoles, podía robar el dinero en secreto para satisfacer sus propios deseos.
12:7 para el día de mi sepultura ha guardado esto. María realizó este acto como muestra de su devoción, pero, al igual que en el caso de Caifás (11:49–52), su acción reveló más cosas de las que ella imaginó en ese momento. En el siglo I se empleaban grandes sumas de dinero en los funerales para comprar costosos perfumes utilizados para encubrir el olor producido por la descomposición (vea la nota sobre 11:39).
12:8 Jesús no censuró el hecho de dar limosnas a los pobres (Dt. 15:11), pero les recordó que mientras siempre tendrían a los pobres con ellos, no siempre le tendrían a Él. Vea Mateo 26:11; Marcos 14:7.
12:11 se apartaban y creían. Esta frase señalaba un acto consciente y deliberado de apartarse de la religión, para dirigirse hacia una fe verdadera en Jesús como Mesías y como Hijo de Dios.
12:12 El siguiente día. Domingo, el día posterior a la visita de Jesús a Betania (vea la nota sobre el v. 1).
12:12–19 Este pasaje marca la entrada triunfal en Jerusalén que se ha denominado el Domingo de Ramos. Es uno de los pocos episodios de la vida de Jesús que está registrado en los cuatro Evangelios (Mt. 21:1–11; Mr. 11:1–11; Lc. 19:29–38). Mediante este acto Jesús se presentó de manera oficial a la nación como el Mesías y como el Hijo de Dios. El sanedrín y otros líderes judíos querían asesinarlo, pero no durante la Pascua porque temían agitar a las multitudes que lo seguían (Mt. 26:5; Mr. 14:2; Lc. 22:2). No obstante, Jesús entró en la ciudad en el tiempo propicio y preparó todo de antemano para que sucediera precisamente el día de la Pascua, en el cual los corderos eran sacrificados. Como dicen las Escrituras: “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7; 1 P. 1:19). En el tiempo perfecto de Dios (vea 7:30; 8:20), el momento preciso dispuesto desde la eternidad, Jesús se presentó para morir (v. 23; 10:17, 18; 17:1; 19:10, 11; cp. Hch. 2:23; 4:27, 28; Gá 4:4).
12:13 tomaron ramas de palmera. Las palmeras de dátiles abundaban y todavía crecen hoy día en Jerusalén. Cerca de dos siglos atrás, la costumbre de agitar ramas de palmera se había convertido en un símbolo nacional, por no decir nacionalista, que advertía la venida de un liberador mesiánico (6:14, 15). ¡Hosanna! Este término es una transliteración de una palabra hebrea que significa “danos salvación ahora”. Era una expresión utilizada para aclamar o alabar en el Salmo 118:26, y cada judío la conocía, pues este salmo hacía parte del Hallel (Sal. 113118) que el coro del templo cantaba cada mañana durante la fiesta de los tabernáculos (7:37). Asimismo, se asociaba con la fiesta de la dedicación (10:22), y de manera muy especial con la Pascua. Después de gritar “hosanna”, las multitudes proclamaban el Salmo 118:26. Es interesante notar que el contexto original del Salmo 118 bien pudo haber sido la declaración de bendición sobre un rey davídico. Los comentarios judíos sobre dicho salmo han concluido que este versículo tiene implicaciones mesiánicas. “El que viene en el nombre de Jehová”, se refiere al Mesías, en especial dentro del contexto de la frase “el Rey de Israel”, aunque este título mesiánico no se encuentra en el Salmo 118.
12:14, 15 Los Evangelios sinópticos brindan aquí mayor información acerca de la elección del pollino (vea Mt. 21:1–9; Mr. 11:1–10; Lc. 19:29–38). Concuerdan en el hecho de que Jesús planificó con intención presentarse a la nación de esa manera para dar cumplimiento a la profecía de Zacarías 9:9 (citada aquí). Las palabras “no temas” no aparecen en el pasaje de Zacarías, pero fueron añadidas en Isaías 40:9. Solo después de su ascensión los discípulos comprendieron el significado de la entrada triunfal (cp. 14:26).
12:19 el mundo se va tras él. “El mundo” se refiere a las personas en general, no a alguien en particular. Es evidente que la mayoría de las personas en el mundo de esa época ni siquiera lo conocían, y que muchos en Israel no creían en Él. Con frecuencia se utiliza el término “mundo” en este sentido general (v. 47; 1:29; 3:17; 4:42; 14:22; 17:9, 21).
12:20, 21 Es muy probable que los prosélitos gentiles del judaísmo que participaban de la Pascua, en su deseo de ver a Jesús, manifestaran una actitud contraria a la de los líderes de la nación cuyo deseo era matarlo. En el preciso momento en el cual las autoridades judías tramaban con furia asesinarlo, los gentiles procuraban tener su atención.
12:23 hora. Se refiere al tiempo de la muerte, resurrección y exaltación de Jesús (v. 27; 13:1; 17:1). La hora de Jesús siempre se había proyectado al futuro (2:4; 4:21, 23; 7:30; 8:20). Hijo del Hombre. Vea la nota sobre 1:51.
12:24 Al igual que la semilla sembrada muere para traer una cosecha abundante, la muerte del Hijo de Dios traería la salvación de muchos.
12:25, 26 El principio de la muerte no solo se aplica a Jesús (vea el v. 24), sino también a sus seguidores. También ellos, como discípulos, están llamados a perder su vida mientras le sirven y dan testimonio de Él (vea Mt. 10:37–39; 16:24, 25).
12:27 está turbada mi alma. La expresión utilizada aquí tiene una fuerte connotación y significa horror, ansiedad y agitación. El hecho de vislumbrar la ira de Dios derramada sobre Él por los pecados del mundo producía una profunda aversión en el Salvador, quien jamás había cometido pecado (cp. 2 Co. 5:21).
12:28 glorifica tu nombre. Esta petición encarna el principio de que Jesús vivía y moriría por ello. Vea 7:18; 8:29, 50. Lo he glorificado, y lo glorificaré. El Padre respondió al Hijo con una voz audible. Esta es una de las tres ocasiones en las cuales sucedió esto durante el ministerio de Jesús (cp. su bautismo en Mt. 3:17 y su transfiguración en 17:5).
12:31 el príncipe de este mundo. Es una referencia a Satanás (vea 14:30; 16:11, cp. Mt. 4:8–9; Lc. 4:6–7; 2 Co. 4:4; Ef. 2:2; 6:12). Aunque la cruz pudo parecer una señal de la victoria de Satanás sobre Dios, en realidad determinó su derrota (cp. Ro. 16:20; He. 2:14).
12:32 levantado de la tierra. Esto se refiere a su crucifixión (v. 33; 18:32). Vea la nota sobre 3:14.
12:34 permanece para siempre. El término “ley” se utilizaba de manera tan amplia que comprendía no solo los cinco libros de Moisés, sino todo el AT (vea Ro. 10:4). Es posible que pensaran en Isaías 9:7 que promete el reinado eterno del Mesías, o en Ezequiel 37:25 que señala la promesa de Dios del David postrero como el eterno príncipe de Israel (vea también Sal. 89:35–37).
12:35, 36 Jesús les dijo. Juan anota una última invitación de Jesús que confirma su tema acerca de creer en el Mesías y en el Hijo de Dios (vea 20:30, 31).
12:37–40 En estos versículos Juan ofrece una explicación basada en las Escrituras, a la difundida y terrible incredulidad de la nación judía. La razón es que la incredulidad no solo estaba prevista en las Escrituras, sino que era necesaria. En el v. 38 Juan cita Isaías 53:1, y en el v. 40 cita Isaías 6:10 (vea Ro. 10:16), pasajes que recalcan el plan soberano de Dios con la dureza del corazón de Israel como una sentencia judicial (cp. el argumento de Pablo en Ro. 9–11). Aunque Dios predestinó dicho juicio, no excluye la responsabilidad ni la culpabilidad humanas (vea 8:24).
12:41 Isaías… vio su gloria, y habló acerca de él. Esta es una referencia a Isaías 6:1 (vea las notas correspondientes). Juan relaciona de manera explícita a Jesús con Dios o con el Yahweh del AT (vea la nota sobre 8:58). Por lo tanto, ya que el v. 41 se refiere a Jesús, se puede deducir que Él es quien produce el endurecimiento judicial en Israel. Esto coincide con su papel como Juez (vea 5:22, 23, 27, 30; 9:39).
12:42, 43 Después de la acusación de los vv. 37–41 siguen las críticas de los vv. 42, 43 (vea 1:10, 11 frente a 1:12, 13). Mientras el pueblo se mostraba mucho más sincero y ferviente en su fe en Jesús, los líderes religiosos de Israel que creían en Él manifestaban una fe deficiente, vacilante y aun falsa (ves las notas en 2:23–25; 6:60; 8:30, 31). Su fe era tan débil que rehuían cualquier compromiso que pusiera en riesgo su posición en la sinagoga. Esta es una de las declaraciones más deplorables acerca del liderazgo espiritual, pues aquellos prefirieron el elogio de los hombres en vez de la aprobación de Dios al negarse a reconocer en público a Jesús como Mesías y como Hijo de Dios.

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