[1] Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí. [2] Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor. [3] Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua: [4] Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. [5] He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah [6] Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. [7] Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti. [8] Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato. [9] Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste. [10] Quita de sobre mí tu plaga; Estoy consumido bajo los golpes de tu mano. [11] Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah [12] Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres. [13] Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.