1 Corintios 8:1-13 RV60

[1] En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. [2] Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. [3] Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él. [4] Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. [5] Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), [6] para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. [7] Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. [8] Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. [9] Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. [10] Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? [11] Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. [12] De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. [13] Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

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