Salmos 31:1-24 LBLA
[1] En ti, oh SEÑOR, me refugio; jamás sea yo avergonzado; líbrame en tu justicia. [2] Inclina a mí tu oído, rescátame pronto; sé para mí roca fuerte, fortaleza para salvarme. [3] Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, y por amor de tu nombre me conducirás y me guiarás. [4] Me sacarás de la red que en secreto me han tendido; porque tú eres mi refugio. [5] En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh SEÑOR, Dios de verdad. [6] Aborrezco a los que confían en ídolos vanos; mas yo confío en el SEÑOR. [7] Me gozaré y me alegraré en tu misericordia, porque tú has visto mi aflicción; has conocido las angustias de mi alma, [8] y no me has entregado en manos del enemigo; tú has puesto mis pies en lugar espacioso. [9] Ten piedad de mí, oh SEÑOR, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. [10] Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis años en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo. [11] A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio, especialmente para mis vecinos, y causa de espanto para mis conocidos; los que me ven en la calle huyen de mí. [12] Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado, soy semejante a un vaso roto. [13] Porque he oído la calumnia de muchos, el terror está por todas partes; mientras traman juntos contra mí, planean quitarme la vida. [14] Pero yo, oh SEÑOR, en ti confío; digo: Tú eres mi Dios. [15] En tu mano están mis años; líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen. [16] Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame en tu misericordia. [17] Oh SEÑOR, no sea yo avergonzado, porque a ti clamo; sean avergonzados los impíos; que desciendan en silencio al Seol. [18] Enmudezcan los labios mentirosos, que arrogantes hablan contra el justo con soberbia y desprecio. [19] ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti se refugian, delante de los hijos de los hombres! [20] De las conspiraciones de los hombres tú los escondes en lo secreto de tu presencia; en un refugio los pondrás a cubierto de los enredos de las lenguas. [21] Bendito sea el SEÑOR, porque ha hecho maravillosa su misericordia para mí en ciudad asediada. [22] Y yo alarmado, decía: ¡Cortado soy de delante de tus ojos! Empero tú oíste la voz de mis súplicas cuando a ti clamaba. [23] ¡Amad al SEÑOR, todos sus santos! El SEÑOR preserva a los fieles, y retribuye plenamente a los que obran con soberbia. [24] Esforzaos, y aliéntese vuestro corazón, todos vosotros que esperáis en el SEÑOR.
