Mateo 26:1-75 LBLA

[1] Cuando Jesús terminó todas estas palabras, dijo a sus discípulos: [2] Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. [3] Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás. [4] Y tramaron entre ellos prender a Jesús con engaño y matarle . [5] Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya un tumulto en el pueblo. [6] Y hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, [7] se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre su cabeza cuando estaba sentado a la mesa. [8] Pero al ver esto, los discípulos se indignaron, y decían: ¿Para qué este desperdicio? [9] Porque este perfume podía haberse vendido a gran precio, y el dinero habérselo dado a los pobres. [10] Pero Jesús, dándose cuenta, les dijo: ¿Por qué molestáis a la mujer? Pues buena obra ha hecho conmigo. [11] Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. [12] Pues al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. [13] En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, en memoria suya. [14] Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, [15] y dijo: ¿Qué estáis dispuestos a darme para que yo os lo entregue? Y ellos le pesaron treinta piezas de plata. [16] Y desde entonces buscaba una oportunidad para entregarle. [17] El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua? [18] Y El respondió: Id a la ciudad, a cierto hombre , y decidle: "El Maestro dice: 'Mi tiempo está cerca; quiero celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.'" [19] Entonces los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. [20] Al atardecer, estaba El sentado a la mesa con los doce discípulos. [21] Y mientras comían, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará. [22] Y ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor? [23] Respondiendo El, dijo: El que metió la mano conmigo en el plato, ése me entregará. [24] El Hijo del Hombre se va, según está escrito de El; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido. [25] Y respondiendo Judas, el que le iba a entregar, dijo: ¿Acaso soy yo, Rabí? Y El le dijo: Tú lo has dicho. [26] Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. [27] Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; [28] porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. [29] Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. [30] Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos. [31] Entonces Jesús les dijo*: Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de mí, pues escrito está: "HERIRE AL PASTOR, Y LAS OVEJAS DEL REBAÑO SE DISPERSARAN." [32] Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. [33] Entonces Pedro, respondiendo, le dijo: Aunque todos se aparten por causa de ti, yo nunca me apartaré. [34] Jesús le dijo: En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. [35] Pedro le dijo*: Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré. Todos los discípulos dijeron también lo mismo. [36] Entonces Jesús llegó* con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo* a sus discípulos: Sentaos aquí mientras yo voy allá y oro. [37] Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. [38] Entonces les dijo*: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. [39] Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras . [40] Vino* entonces a los discípulos y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: ¿Conque no pudisteis velar una hora conmigo? [41] Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. [42] Apartándose de nuevo, oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si ésta no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad. [43] Y vino otra vez y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. [44] Dejándolos de nuevo, se fue y oró por tercera vez, diciendo otra vez las mismas palabras. [45] Entonces vino* a los discípulos y les dijo*: ¿Todavía estáis durmiendo y descansando? He aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. [46] ¡Levantaos! ¡Vamos! Mirad, está cerca el que me entrega. [47] Mientras todavía estaba El hablando, he aquí, Judas, uno de los doce, llegó acompañado de una gran multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. [48] Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. [49] Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó. [50] Y Jesús le dijo: Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. [51] Y sucedió que uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó la oreja. [52] Entonces Jesús le dijo*: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. [53] ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y El pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles? [54] Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras de que así debe suceder? [55] En aquel momento Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme? Cada día solía sentarme en el templo para enseñar, y no me prendisteis. [56] Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron. [57] Y los que prendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos. [58] Y Pedro le fue siguiendo de lejos hasta el patio del sumo sacerdote, y entrando, se sentó con los alguaciles para ver el fin de todo aquello. [59] Y los principales sacerdotes y todo el concilio procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte, [60] y no lo hallaron a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Pero más tarde se presentaron dos, [61] que dijeron: Este declaró: "Yo puedo destruir el templo de Dios y en tres días reedificarlo." [62] Entonces el sumo sacerdote, levantándose, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? [63] Mas Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. [64] Jesús le dijo*: Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER, y VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO. [65] Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; [66] ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte! [67] Entonces le escupieron en el rostro y le dieron de puñetazos; y otros le abofeteaban, [68] diciendo: Adivina, Cristo, ¿quién es el que te ha golpeado? [69] Pedro estaba sentado fuera en el patio, y una sirvienta se le acercó y dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo. [70] Pero él lo negó delante de todos ellos, diciendo: No sé de qué hablas. [71] Cuando salió al portal, lo vio otra sirvienta y dijo* a los que estaban allí: Este estaba con Jesús el nazareno. [72] Y otra vez él lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese hombre! [73] Y un poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Seguro que tú también eres uno de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. [74] Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese hombre! Y al instante un gallo cantó. [75] Y Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

About this translation

La Biblia de las Américas cover
La Biblia de las Américas $4.99
Life Bible app icon
Get the Life Bible app Read offline, sync highlights and notes, and study with your library on any device.