Mateo 13:1-58 LBLA

[1] Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. [2] Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. [3] Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; [4] y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. [5] Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; [6] pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. [7] Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. [8] Y otra parte cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. [9] El que tiene oídos, que oiga. [10] Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? [11] Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. [12] Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. [13] Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. [14] Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: "AL OIR OIREIS, Y NO ENTENDEREIS; Y VIENDO VEREIS, Y NO PERCIBIREIS; [15] PORQUE EL CORAZON DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OIDOS; Y SUS OJOS HAN CERRADO, NO SEA QUE VEAN CON LOS OJOS, Y OIGAN CON LOS OIDOS, Y ENTIENDAN CON EL CORAZON, Y SE CONVIERTAN, Y YO LOS SANE." [16] Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. [17] Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. [18] Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. [19] A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. [20] Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; [21] pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae . [22] Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. [23] Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta. [24] Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. [25] Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. [26] Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. [27] Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?" [28] El les dijo: "Un enemigo ha hecho esto". Y los siervos le dijeron*: "¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?" [29] Pero él dijo*: "No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. [30] "Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: 'Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero.'" [31] Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, [32] y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que LAS AVES DEL CIELO vienen y ANIDAN EN SUS RAMAS. [33] Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado. [34] Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, [35] para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: ABRIRE MI BOCA EN PARABOLAS; HABLARE DE COSAS OCULTAS DESDE LA FUNDACION DEL MUNDO. [36] Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. [37] Y respondiendo El, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, [38] y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; [39] y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. [40] Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. [41] El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; [42] y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. [43] Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERAN COMO EL SOL en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga. [44] El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. [45] El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, [46] y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. [47] El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; [48] y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. [49] Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, [50] y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. [51] ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. [52] Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. [53] Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. [54] Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo éste esta sabiduría y estos poderes milagrosos? [55] ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? [56] ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo éste todas estas cosas? [57] Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. [58] Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos.

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