Marcos 14:1-72 LBLA
[1] Faltaban dos días para la Pascua y para la fiesta de los panes sin levadura; y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle ; [2] porque decían: No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo. [3] Y estando El en Betania, sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puro; y rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. [4] Pero algunos estaban indignados y se decían unos a otros: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? [5] Porque este perfume podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y dado el dinero a los pobres. Y la reprendían. [6] Pero Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? Buena obra ha hecho conmigo. [7] Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. [8] Ella ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. [9] Y en verdad os digo: Dondequiera que el evangelio se predique en el mundo entero, también se hablará de lo que ésta ha hecho, para memoria suya. [10] Entonces Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregarles a Jesús. [11] Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba cómo entregarle en un momento oportuno. [12] El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, sus discípulos le dijeron*: ¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua? [13] Y envió* a dos de sus discípulos, y les dijo*: Id a la ciudad, y allí os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle; [14] y donde él entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: '¿Dónde está mi habitación en la que pueda comer la Pascua con mis discípulos?'" [15] Y él os mostrará un gran aposento alto, amueblado y preparado; haced los preparativos para nosotros allí. [16] Salieron, pues, los discípulos y llegaron a la ciudad, y encontraron todo tal como El les había dicho; y prepararon la Pascua. [17] Al atardecer llegó* El con los doce. [18] Y estando sentados a la mesa comiendo, Jesús dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará; el que come conmigo. [19] Ellos comenzaron a entristecerse y a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo? [20] Y El les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. [21] Porque el Hijo del Hombre se va tal y como está escrito de El; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido. [22] Y mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. [23] Y tomando una copa, después de dar gracias, se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. [24] Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos. [25] En verdad os digo: Ya no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios. [26] Después de cantar un himno, salieron para el monte de los Olivos. [27] Y Jesús les dijo*: Todos vosotros os apartaréis, porque escrito está: "HERIRE AL PASTOR, Y LAS OVEJAS SE DISPERSARAN." [28] Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. [29] Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se aparten, yo, sin embargo, no lo haré. [30] Y Jesús le dijo*: En verdad te digo que tú, hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. [31] Pero Pedro con insistencia repetía: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos decían también lo mismo. [32] Y llegaron* a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo* a sus discípulos: Sentaos aquí hasta que yo haya orado. [33] Y tomó* consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a afligirse y a angustiarse mucho. [34] Y les dijo*: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad. [35] Adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de El aquella hora. [36] Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras . [37] Entonces vino* y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar ni por una hora? [38] Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. [39] Se fue otra vez y oró, diciendo las mismas palabras. [40] Y vino de nuevo y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueño; y no sabían qué responderle. [41] Vino* por tercera vez, y les dijo*: ¿Todavía estáis durmiendo y descansando? Basta ya; ha llegado la hora; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. [42] Levantaos, vámonos; mirad, está cerca el que me entrega. [43] En ese momento, mientras todavía estaba El hablando, llegó* Judas, uno de los doce, acompañado de una multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. [44] Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle y llevadle con seguridad. [45] Y habiendo llegado, inmediatamente se acercó a El diciendo: ¡Rabí! Y le besó. [46] Entonces ellos le echaron mano y le prendieron. [47] Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. [48] Y dirigiéndose Jesús a ellos, les dijo: ¿Habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme como contra un ladrón? [49] Cada día estaba con vosotros en el templo enseñando, y no me prendisteis; pero esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras. [50] Y abandonándole, huyeron todos. [51] Cierto joven le seguía, vestido sólo con una sábana sobre su cuerpo desnudo; y lo prendieron*; [52] pero él, dejando la sábana, escapó desnudo. [53] Y llevaron a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron* todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas. [54] Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. [55] Y los principales sacerdotes y todo el concilio, procuraban obtener testimonio contra Jesús para darle muerte, pero no lo hallaban. [56] Porque muchos daban falso testimonio contra El, pero sus testimonios no coincidían. [57] Y algunos, levantándose, daban falso testimonio contra El, diciendo: [58] Nosotros le oímos decir: "Yo destruiré este templo hecho por manos, y en tres días edificaré otro no hecho por manos." [59] Y ni siquiera en esto coincidía el testimonio de ellos. [60] Entonces el sumo sacerdote levantándose, se puso en medio y preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? [61] Mas El callaba y nada respondía. Le volvió a preguntar el sumo sacerdote, diciéndole: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? [62] Jesús dijo: Yo soy; y veréis al HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER y VINIENDO CON LAS NUBES DEL CIELO. [63] Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus ropas, dijo*: ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? [64] Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos le condenaron, diciendo que era reo de muerte. [65] Y comenzaron algunos a escupirle, a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: ¡Profetiza! Y los alguaciles le recibieron a bofetadas. [66] Estando Pedro abajo en el patio, llegó* una de las sirvientas del sumo sacerdote, [67] y al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo*: Tú también estabas con Jesús el Nazareno. [68] Pero él lo negó, diciendo: Ni sé, ni entiendo de qué hablas. Y salió al portal, y un gallo cantó. [69] Cuando la sirvienta lo vio, de nuevo comenzó a decir a los que estaban allí: Este es uno de ellos. [70] Pero él lo negó otra vez. Y poco después los que estaban allí volvieron a decirle a Pedro: Seguro que tú eres uno de ellos, pues también eres galileo. [71] Pero él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a este hombre de quien habláis! [72] Al instante un gallo cantó por segunda vez. Entonces Pedro recordó lo que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y se echó a llorar.
