Lucas 4:1-44 LBLA

[1] Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto [2] por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. [3] Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. [4] Jesús le respondió: Escrito está: "NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE." [5] Llevándole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo. [6] Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. [7] Por tanto, si te postras delante de mí, todo será tuyo. [8] Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: "AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y A EL SOLO SERVIRAS." [9] Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, [10] pues escrito está: "A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA PARA QUE TE GUARDEN", [11] y: "EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA." [12] Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: "NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS." [13] Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de El esperando un tiempo oportuno. [14] Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas acerca de El se divulgaron por toda aquella comarca. [15] Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos. [16] Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. [17] Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: [18] EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS; [19] PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. [20] Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El. [21] Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. [22] Y todos hablaban bien de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? [23] Entonces El les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en tu tierra. [24] Y dijo: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. [25] Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra; [26] y sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidón. [27] Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. [28] Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas, [29] y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle. [30] Pero El, pasando por en medio de ellos, se fue. [31] Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo; [32] y se admiraban de su enseñanza porque su mensaje era con autoridad. [33] Y estaba en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo, y gritó a gran voz: [34] Déjanos ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. [35] Jesús entonces lo reprendió, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. [36] Y todos se quedaron asombrados, y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué mensaje es éste? Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen. [37] Y su fama se divulgaba por todos los lugares de la región circunvecina. [38] Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. [39] E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía. [40] Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. [41] También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo. [42] Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar solitario; y las multitudes le buscaban, y llegaron adonde El estaba y procuraron detenerle para que no se separara de ellos. [43] Pero El les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto yo he sido enviado. [44] Y predicaba en las sinagogas de Judea.

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