Lucas 24:1-53 LBLA
[1] Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. [2] Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, [3] y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. [4] Y aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes; [5] y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? [6] No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea, [7] diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar. [8] Entonces ellas se acordaron de sus palabras, [9] y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás. [10] Eran María Magdalena y Juana y María, la madre de Jacobo; también las demás mujeres con ellas referían estas cosas a los apóstoles. [11] Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron. [12] Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, vio* sólo las envolturas de lino; y se fue a su casa, maravillado de lo que había acontecido. [13] Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén. [14] Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. [15] Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. [16] Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran. [17] Y El les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. [18] Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días? [19] Entonces El les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; [20] y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron. [21] Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron. [22] Y también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro, [23] y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía. [24] Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a El no le vieron. [25] Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! [26] ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? [27] Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a El en todas las Escrituras. [28] Se acercaron a la aldea adonde iban, y El hizo como que iba más lejos. [29] Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. [30] Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. [31] Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció de la presencia de ellos. [32] Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? [33] Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, [34] que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. [35] Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan. [36] Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. [37] Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. [38] Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? [39] Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. [40] Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies. [41] Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? [42] Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. [43] Y El lo tomó y comió delante de ellos. [44] Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. [45] Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, [46] y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; [47] y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. [48] Vosotros sois testigos de estas cosas. [49] Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto. [50] Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo. [51] Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. [52] Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo, [53] y estaban siempre en el templo alabando a Dios.
