John 5:1-47 LBLA
[1] Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. [2] Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda y que tiene cinco pórticos. [3] En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua; [4] porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. [5] Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. [6] Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: ¿Quieres ser sano? [7] El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. [8] Jesús le dijo*: Levántate, toma tu camilla y anda. [9] Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar. [10] Por eso los judíos decían al que fue sanado: Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla. [11] Pero él les respondió: El mismo que me sanó, me dijo: "Toma tu camilla y anda." [12] Le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: "Toma tu camilla y anda"? [13] Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sigilosamente, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. [14] Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. [15] El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado. [16] A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo. [17] Pero El les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. [18] Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios. [19] Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera. [20] Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El mismo hace; y obras mayores que éstas le mostrará, para que os admiréis. [21] Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que El quiere. [22] Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, [23] para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. [24] En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. [25] En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán. [26] Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo; [27] y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre. [28] No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, [29] y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio. [30] Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. [31] Si yo solo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. [32] Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que el testimonio que da de mí es verdadero. [33] Vosotros habéis enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. [34] Pero el testimonio que yo recibo no es de hombre; mas digo esto para que vosotros seáis salvos. [35] El era la lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. [36] Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. [37] Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia. [38] Y su palabra no la tenéis morando en vosotros, porque no creéis en aquel que El envió. [39] Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; [40] y no queréis venir a mí para que tengáis vida. [41] No recibo gloria de los hombres; [42] pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros. [43] Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése recibiréis. [44] ¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? [45] No penséis que yo os acusaré delante del Padre; el que os acusa es Moisés, en quien vosotros habéis puesto vuestra esperanza. [46] Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. [47] Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?
