1 Corintios 3:1-23 LBLA
[1] Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. [2] Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo . En verdad, ni aun ahora podéis, [3] porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres? [4] Porque cuando uno dice: Yo soy de Pablo, y otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois simplemente hombres? [5] ¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. [6] Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. [7] Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento. [8] Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propia labor. [9] Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. [10] Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. [11] Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. [12] Ahora bien, si sobre el fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, [13] la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. [14] Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. [15] Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego. [16] ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? [17] Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois. [18] Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio. [19] Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: El es EL QUE PRENDE A LOS SABIOS EN SU propia ASTUCIA. [20] Y también: EL SEÑOR CONOCE LOS RAZONAMIENTOS de los sabios, LOS CUALES SON INUTILES. [21] Así que nadie se jacte en los hombres, porque todo es vuestro: [22] ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir, todo es vuestro, [23] y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
