[1] Israel era una vid frondosa que daba fruto para sí mismo. Pero, cuanto más aumentaba su fruto, más altares construía; cuanto más prosperaba su país, más hermosas hacía sus piedras sagradas. [2] Su corazón es engañoso, pero tendrá que cargar con su culpa. El SEÑOR destrozará sus altares y devastará sus piedras sagradas. [3] Tal vez dirán: «No hemos temido al SEÑOR y por eso no tenemos rey. Pero, aun si lo tuviéramos, ¿qué podría hacer por nosotros?». [4] Hacen muchas promesas; juran con falsedad y hacen tratos; por eso florecen los pleitos como la mala yerba en el campo. [5] Temen los moradores de Samaria por el ternero que adoran en Bet Avén. El pueblo del becerro hará duelo por él y también los sacerdotes idólatras, los que se regocijaron por su esplendor, porque se lo llevarán al destierro. [6] El becerro será llevado a Asiria como tributo para el gran rey. Efraín quedará humillado; Israel se avergonzará de sus planes. [7] Samaria y su rey desaparecerán como rama arrastrada por el agua. [8] Serán destruidos sus altares paganos, lugares de pecado de Israel. Cardos y espinos crecerán sobre sus altares. Entonces dirán a las montañas: «¡Cúbrannos!», y a las colinas: «¡Caigan sobre nosotros!». [9] «Tú, Israel, has venido pecando desde los días de Guibeá y allí te has mantenido. ¿No alcanzará la guerra a los malvados en Guibeá? [10] Cuando yo quiera, los castigaré; entonces las naciones se juntarán contra ellos para aprisionarlos por su doble maldad. [11] Efraín es una ternera adiestrada a la que le gusta trillar; pues bien, yo pondré el yugo sobre su hermoso cuello. Haré que Efraín lleve el yugo, Judá tendrá que arar y Jacob preparará la tierra». [12] ¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor inagotable y abran surcos en terrenos no labrados! Ya es tiempo de buscar al SEÑOR, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia. [13] Pero ustedes sembraron maldad, cosecharon crímenes y comieron el fruto de la mentira, porque confiaron en sus carros y en la multitud de sus guerreros. [14] Un estruendo de guerra se levantará contra su pueblo y todas sus fortalezas serán devastadas, como devastó Salmán a Bet Arbel en el día de la batalla, cuando las madres fueron destrozadas junto con sus hijos. [15] Esto es lo que les sucederá a ustedes, Betel, a causa de su extrema maldad. Pues el rey de Israel será destruido por completo en cuanto amanezca.