Mateo 4:1-25 NVI
[1] Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. [2] Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. [3] El tentador se le acercó y le propuso: ―Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. [4] Jesús le respondió: ―Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. [5] Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo [6] y le dijo: ―Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Pues escrito está: »“Ordenará que sus ángeles te protejan y ellos te sostendrán en sus manos para que no tropieces con piedra alguna”. [7] ―También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —contestó Jesús. [8] De nuevo el diablo lo llevó a una montaña muy alta. Allí le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. [9] Y le dijo: ―Todo esto te daré si te postras y me adoras. [10] ―¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. [11] Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle. [12] Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. [13] Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí, [14] para cumplir lo dicho por el profeta Isaías: [15] «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, desde el Camino del Mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; [16] el pueblo que habitaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte una luz ha resplandecido». [17] Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca». [18] Mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro, Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores. [19] «Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres». [20] Al instante dejaron las redes y lo siguieron. [21] Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca remendando las redes. Jesús los llamó, [22] y dejaron enseguida la barca y a su padre para seguirlo. [23] Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas noticias del reino y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. [24] Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba. [25] Lo seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y la región al otro lado del Jordán.
