Marcos 13:1-37 NVI
[1] Cuando salía Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: ―¡Mira, Maestro! ¡Qué piedras! ¡Qué edificios! [2] ―¿Ves todos estos grandiosos edificios? —contestó Jesús—. No quedará piedra sobre piedra, pues todo será derribado. [3] Más tarde, estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado: [4] ―Dinos, ¿cuándo sucederá eso y cuál será la señal de que todo está a punto de cumplirse? [5] ―Tengan cuidado de que nadie los engañe —comenzó Jesús a advertirles—. [6] Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy”, y engañarán a muchos. [7] Cuando sepan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. [8] Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diferentes lugares; también habrá hambre. Esto será apenas el comienzo de los dolores. [9] »Pero ustedes cuídense. Los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. Por mi causa comparecerán ante gobernadores y reyes para dar testimonio ante ellos. [10] Pero primero tendrá que predicarse el evangelio a todas las naciones. [11] Y, cuando los arresten, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo declaren lo que se les dé a decir en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo. [12] »El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten. [13] Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. [14] »Ahora bien, cuando vean “la abominación que causa destrucción” donde no debe estar (el que lee, que lo entienda), entonces los que estén en Judea huyan a las montañas. [15] El que esté en la azotea no baje ni entre en casa para llevarse nada. [16] Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa. [17] ¡Ay de las que estén embarazadas o amamantando en aquellos días! [18] Oren para que esto no suceda en invierno, [19] porque serán días de tribulación, como no la ha habido desde el principio, cuando Dios creó el mundo, ni la habrá jamás. [20] Si el Señor no hubiera acortado esos días, nadie sobreviviría, pero, por causa de los que él ha elegido, los ha acortado. [21] Entonces, si alguien les dice: “¡Miren, aquí está el Cristo!” o “¡Miren, allí está!”, no lo crean. [22] Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos. [23] Así que tengan cuidado; se lo he dicho a ustedes todo de antemano. [24] »Pero en aquellos días, después de esa tribulación, »“se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; [25] las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos”. [26] »Verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. [27] Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos, desde los confines de la tierra hasta los confines del cielo. [28] »Aprendan de la higuera esta lección: tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. [29] Igualmente, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. [30] Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. [31] El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán. [32] »Pero, en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. [33] ¡Estén alerta! Manténganse despiertos porque no saben cuándo llegará ese tiempo. [34] Es como cuando un hombre sale de viaje y deja su casa al cuidado de sus siervos, cada uno con su tarea, y le manda al portero que vigile. [35] »Por lo tanto, manténganse despiertos porque no saben cuándo volverá el dueño de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; [36] no sea que venga de repente y los encuentre dormidos. [37] Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡manténganse despiertos!
