Lucas 11:1-54 NVI
[1] Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: ―Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. [2] Él les dijo: ―Cuando oren, digan: »“Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. [3] Danos cada día nuestro pan cotidiano. [4] Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en tentación”. [5] »Supongamos —continuó— que uno de ustedes tiene un amigo y a medianoche va y le dice: “Amigo, préstame tres panes, [6] pues se me ha presentado un amigo recién llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. [7] Y el que está adentro le contesta: “No me molestes. Ya está cerrada la puerta y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada”. [8] Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite. [9] »Así que yo les digo: pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. [10] Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre. [11] »¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo le pide un pescado, le dará en cambio una serpiente? [12] ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión? [13] Pues, si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan! [14] En otra ocasión Jesús expulsaba de un hombre a un demonio que lo había dejado mudo. Cuando salió el demonio, el mudo habló, y la gente quedó asombrada. [15] Pero algunos dijeron: «Este expulsa a los demonios por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios». [16] Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. [17] Como él conocía sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa dividida contra sí misma se derrumbará. [18] Por tanto, si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo puede mantenerse en pie su reino? Lo pregunto porque ustedes dicen que yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú. [19] Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. [20] Pero, si expulso a los demonios con el poderoso dedo de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes. [21] »Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida su hacienda, sus bienes están seguros. [22] Pero, si lo ataca otro más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte el botín. [23] »El que no está de mi parte está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce. [24] »Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos buscando descanso sin encontrarlo. Entonces dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. [25] Cuando llega, la encuentra barrida y arreglada. [26] Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado final de aquella persona resulta peor que el inicial». [27] Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer de entre la multitud exclamó: ―¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te amamantó! [28] ―Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen. [29] Como crecía la multitud, Jesús se puso a decirles: «¡Esta es una generación malvada! Pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás. [30] Así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, también lo será el Hijo del hombre para esta generación. [31] La reina del Sur se levantará en el día del juicio y condenará a los de esta generación; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí tienen ustedes a uno más importante que Salomón. [32] Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más importante que Jonás. [33] »Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con una vasija, sino para ponerla en un candelero, a fin de que los que entren tengan luz. [34] Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tus ojos son buenos, todo tu ser disfrutará de la luz; pero, si son malos, todo tu ser estará en la oscuridad. [35] Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. [36] Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz». [37] Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer con él; así que entró en la casa y se sentó a la mesa. [38] Pero el fariseo se sorprendió al ver que Jesús no había cumplido con el rito de lavarse antes de comer. [39] ―Resulta que ustedes los fariseos —les dijo el Señor— limpian el vaso y el plato por fuera, pero por dentro están llenos de robo y de maldad. [40] ¡Necios! ¿Acaso el que hizo lo de afuera no hizo también lo de adentro? [41] Den más bien a los pobres de lo que está dentro, y así todo quedará limpio para ustedes. [42] »¡Ay de ustedes, fariseos! Dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello. [43] »¡Ay de ustedes, fariseos! Se mueren por los primeros asientos en las sinagogas y los saludos en las plazas. [44] »¡Ay de ustedes! Son como tumbas sin lápida, sobre las que anda la gente sin darse cuenta. [45] Uno de los expertos en la Ley le respondió: ―Maestro, al hablar así nos insultas también a nosotros. [46] Contestó Jesús: ―¡Ay de ustedes también, expertos en la Ley! Abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no mueven ni un dedo para levantarlas. [47] »¡Ay de ustedes! Construyen monumentos para los profetas, a quienes mataron sus antepasados. [48] En realidad aprueban lo que hicieron sus antepasados; ellos mataron a los profetas, y ustedes les construyen los sepulcros. [49] Por eso dijo Dios en su sabiduría: “Les enviaré profetas y apóstoles, de los cuales matarán a unos y perseguirán a otros”. [50] Por lo tanto, a esta generación se le pedirá cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, [51] desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que murió entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que de todo esto se le pedirá cuentas a esta generación. [52] »¡Ay de ustedes, expertos en la Ley! Se han adueñado de la llave del conocimiento. Ustedes mismos no han entrado, y a los que intentan hacerlo les han cerrado el paso. [53] Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la Ley y los fariseos, resentidos, se pusieron a acosarlo con preguntas. [54] Estaban tendiéndole trampas para ver si fallaba en algo.
