Jueces 4:1-24 NVI
[1] Después de la muerte de Aod, los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. [2] Así que el SEÑOR los entregó en manos de Jabín, un rey cananeo que reinaba en Jazor. El comandante de su ejército era Sísara, que vivía en Jaroset Goyim. [3] Los israelitas clamaron al SEÑOR porque Jabín tenía novecientos carros de hierro y durante veinte años había oprimido cruelmente a los israelitas. [4] En aquel tiempo lideraba a Israel una profetisa llamada Débora, que era esposa de Lapidot. [5] Ella tenía su tribunal bajo la Palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín, y los israelitas acudían a ella para resolver sus disputas. [6] Débora mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, que vivía en Cedes de Neftalí, y le dijo: ―El SEÑOR, el Dios de Israel, ordena: “Ve y reúne en el monte Tabor a diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón. [7] Yo atraeré a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus tropas, hasta el arroyo Quisón. Allí lo entregaré en tus manos”. [8] Barac le dijo: ―Solo iré si tú me acompañas; de lo contrario, no iré. [9] ―¡Está bien, iré contigo! —dijo Débora—. Pero, por la manera en que vas a encarar este asunto, la gloria no será tuya, ya que el SEÑOR entregará a Sísara en manos de una mujer. Así que Débora fue con Barac hasta Cedes, [10] donde él convocó a las tribus de Zabulón y Neftalí. Diez mil hombres se pusieron a sus órdenes y también Débora subió con él. [11] Héber el quenita, por su parte, se había separado de los otros quenitas que descendían de Hobab, el suegro de Moisés, y armó su campamento junto al gran árbol que está en Sananín, cerca de Cedes. [12] Cuando le informaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoán, había subido al monte Tabor, [13] Sísara convocó a sus novecientos carros de hierro y a todos sus soldados, desde Jaroset Goyim hasta el arroyo Quisón. [14] Entonces Débora le dijo a Barac: ―¡Adelante! Este es el día en que el SEÑOR entregará a Sísara en tus manos. ¿Acaso no marcha el SEÑOR al frente de tu ejército? Barac descendió del monte Tabor, seguido por los diez mil hombres. [15] Ante el avance de Barac, el SEÑOR desbarató a Sísara a filo de espada, con todos sus carros y su ejército, a tal grado que Sísara saltó de su carro y huyó a pie. [16] Barac persiguió a los carros y al ejército hasta Jaroset Goyim. Todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó nadie con vida. [17] Mientras tanto, Sísara había huido a pie hasta la tienda de campaña de Jael, la esposa de Héber el quenita, pues había buenas relaciones entre Jabín, rey de Jazor, y el clan de Héber el quenita. [18] Jael salió al encuentro de Sísara y le dijo: ―¡Adelante, mi señor! Entre usted por aquí. No tenga miedo. Sísara entró en la tienda y ella lo cubrió con una manta. [19] ―Tengo sed —dijo él—. ¿Podrías darme un poco de agua? Ella destapó un odre de leche, le dio de beber y volvió a cubrirlo. [20] ―Párate a la entrada de la tienda de campaña —le dijo él—. Si alguien viene y te pregunta: “¿Hay alguien aquí?”, contéstale que no. [21] Pero Jael, esposa de Héber, tomó una estaca de la tienda de campaña y un martillo, y con todo sigilo se acercó a Sísara, quien agotado por el cansancio dormía profundamente. Entonces le clavó la estaca en la sien y se la atravesó, hasta clavarla en la tierra. Así murió Sísara. [22] Barac pasó por allí persiguiendo a Sísara y Jael salió a su encuentro. «Ven —le dijo ella— y te mostraré al hombre que buscas». Barac entró con ella y allí estaba tendido Sísara, muerto y con la estaca atravesándole la sien. [23] Aquel día Dios humilló en presencia de los israelitas a Jabín, el rey cananeo. [24] Y el poder de los israelitas contra Jabín se consolidaba cada vez más, hasta que lo destruyeron.
