Ezequiel 22:1-31 NVI
[1] La palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: [2] «Hijo de hombre, ¿la juzgarás tú? ¿Juzgarás a la ciudad sanguinaria? ¡Denúnciala por todas sus prácticas abominables! [3] Adviértele que así dice el SEÑOR y Dios: “¡Ha llegado tu hora! ¡Ciudad que derramas sangre en tus calles y te contaminas fabricando ídolos! ¡Cómo provocas tu ruina! [4] Te has hecho culpable por la sangre que has derramado, te has contaminado con los ídolos que has fabricado; has hecho que se avecine tu hora, ¡has llegado al final de tus años! Por eso te haré objeto de deshonra y de burla entre las naciones y los pueblos. [5] Ciudad caótica y de mala fama, ¡gente de cerca y de lejos se burlará de ti! [6] »”Mira, ahí tienes a los príncipes de Israel, que en tus calles abusan del poder solo para derramar sangre. [7] Tratan con desprecio a su padre y a su madre, oprimen al extranjero, explotan al huérfano y a la viuda. [8] Menosprecian mis objetos sagrados, profanan mis sábados. [9] En ti habita gente que con sus calumnias incita a derramar sangre; gente que come en los santuarios de los montes y que comete perversidades. [10] Hay quienes deshonran la cama de su padre y obligan a la mujer a tener relaciones en su período de menstruación. [11] Algunos cometen adulterio con la mujer de su prójimo, otros deshonran con lascivia a sus nueras y hasta hay quienes violan a su hermana, a la hija de su propio padre. [12] También hay entre los tuyos quienes aceptan soborno para derramar sangre. Tú practicas la usura y cobras altísimos intereses; extorsionas a tu prójimo y te olvidas de mí, afirma el SEÑOR y Dios. [13] »”Pero yo voy a golpear mis manos en contra de las ganancias injustas que has acumulado, y en contra de la sangre que se ha derramado en tus calles. [14] Y, cuando yo te haga frente, ¿podrá resistir tu corazón y tendrán fuerza tus manos? Yo, el SEÑOR, lo he dicho y lo cumpliré. [15] Te dispersaré entre las naciones, te esparciré entre los pueblos y pondré fin a tu inmundicia. [16] Serás una deshonra frente a las naciones, pero sabrás que yo soy el SEÑOR”». [17] La palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: [18] «Hijo de hombre, el pueblo de Israel se ha convertido para mí en la escoria del cobre y del estaño, del hierro y del plomo, que se queda en el horno. ¡Son como la escoria de la plata! [19] Por eso, así dice el SEÑOR y Dios: “Como todos ustedes se han convertido en escoria, los voy a reunir en medio de Jerusalén. [20] Así como la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño se juntan y se echan en el horno, y se atiza el fuego para fundirlos, así también yo, en mi ira, los juntaré a ustedes y los fundiré. [21] Los amontonaré y atizaré contra ustedes el fuego de mi ira; los fundiré en medio de la ciudad. [22] Así como se funde la plata en medio del horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad; entonces sabrán que yo, el SEÑOR, he derramado mi ira contra ustedes”». [23] La palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: [24] «Hijo de hombre, dile a Israel: “Tú eres una tierra que no ha sido purificada ni mojada por la lluvia en el día de la ira”. [25] Hay una conspiración de sus príncipes en la que, como leones rugientes que despedazan su presa, ellos devoran a la gente, se apoderan de las riquezas y de los objetos de valor y aumentan el número de viudas. [26] Sus sacerdotes violan mi Ley y profanan mis objetos sagrados. Ellos no hacen distinción entre lo sagrado y lo profano ni enseñan a otros la diferencia entre lo puro y lo impuro. Tampoco prestan atención a mis sábados; he sido profanado entre ellos. [27] Los oficiales de la ciudad son como lobos que desgarran a su presa; siempre están listos a derramar sangre y a destruir vidas, con tal de lograr ganancias injustas. [28] Los profetas todo lo disfrazan mediante visiones falsas y predicciones mentirosas. Alegan que lo ha dicho el SEÑOR y Dios, cuando en realidad el SEÑOR no les ha dicho nada. [29] Los terratenientes roban y extorsionan a la gente, explotan al indigente y al pobre, y maltratan injustamente al extranjero. [30] »Yo he buscado entre ellos a alguien que construya un muro y se ponga en la brecha delante de mí por mi tierra, para que yo no la destruya. ¡Y no lo he hallado! [31] Por eso derramaré mi ira sobre ellos; los consumiré con el fuego de mi ira y haré recaer sobre ellos todo el mal que han hecho, afirma el SEÑOR y Dios».
