Ezequiel 18:1-32 NVI
[1] La palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: [2] «¿A qué viene tanta repetición de este proverbio tan conocido en Israel: »“Los padres comieron uvas agrias y a los hijos les duelen los dientes?”. [3] »Tan cierto como que yo vivo, declara el SEÑOR y Dios, jamás se volverá a repetir este proverbio en Israel. [4] La persona que peque morirá. Sepan que todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo. [5] »Supongamos que hay un hombre justo que practica el derecho y la justicia. [6] No come en los santuarios de los montes ni eleva plegarias a los ídolos de Israel. No deshonra a la mujer de su prójimo ni se une a la mujer en los días de su menstruación. [7] No oprime a nadie ni roba; más bien, devuelve la prenda al deudor, da de comer al hambriento y viste al desnudo. [8] No presta dinero con usura ni exige intereses. Se abstiene de hacer el mal y juzga imparcialmente entre los rivales. [9] Obedece mis estatutos y cumple fielmente mis leyes. Tal persona es justa y, ciertamente, vivirá, afirma el SEÑOR y Dios. [10] »Supongamos que esa persona tiene un hijo violento y homicida [11] (aunque su padre no hizo ninguna de esas cosas). »Él participa de los banquetes idolátricos en los cerros y deshonra a la mujer de su prójimo. [12] Oprime al pobre y al indigente; roba y no devuelve la prenda al deudor. Eleva plegarias a los ídolos e incurre en actos abominables; [13] presta dinero con usura y exige intereses. ¿Tal hijo merece vivir? ¡Claro que no! Por haber cometido todas esas abominaciones, será condenado a muerte y, de su muerte, solo él será responsable. [14] »Supongamos que ese hijo podría a su vez tener un hijo que ve todos los pecados de su padre, pero no los imita. [15] »No participa de los banquetes idolátricos en los cerros ni eleva plegarias a los ídolos de Israel. Tampoco deshonra a la mujer de su prójimo. [16] No oprime a nadie y devuelve la prenda al deudor. No roba, da de comer al hambriento y viste al desnudo. [17] No maltrata al pobre ni presta dinero con usura ni exige intereses. Cumple mis leyes y obedece mis estatutos. Un hijo así no merece morir por la maldad de su padre; ¡merece vivir! [18] En cuanto a su padre, merece morir por su propio pecado, porque fue un opresor, robó a su prójimo e hizo lo malo en medio de su pueblo. [19] »Pero ustedes preguntan: “¿Por qué no carga el hijo con las culpas de su padre?”. ¡Porque el hijo era justo y recto, pues obedeció mis estatutos y los puso en práctica! ¡Tal hijo merece vivir! [20] La persona que peque morirá. Ningún hijo cargará con la culpa de su padre ni el padre con la del hijo. Al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad. [21] »Pero, si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, obedece todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, no morirá; [22] vivirá por haber actuado con justicia, y Dios no tomará en cuenta todos los pecados que ese malvado haya cometido. [23] ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el SEÑOR y Dios, lo afirmo. [24] »Si el justo se aparta de la justicia y hace lo malo y comete todas las abominaciones del malvado, ¿merece vivir? No, sino que morirá por causa de su infidelidad y de sus pecados, y no se tomará en cuenta ninguna de sus obras justas. [25] »Ustedes dicen: “No es justo el proceder del Señor”. Pero escucha, pueblo de Israel: ¿en qué no soy justo? ¿No son ustedes los que actúan injustamente? [26] Si el justo se aparta de su justicia, cae en la maldad y muere, pero muere a causa de su maldad. [27] Por otra parte, si el malvado deja de hacer lo malo y actúa con justicia y rectitud, salvará su vida. [28] Si recapacita y se aparta de todas sus maldades, no morirá, sino que vivirá. [29] Sin embargo, el pueblo de Israel anda diciendo: “No es justo el proceder del Señor”. Pueblo de Israel, ¿en qué soy injusto? ¿No son más bien ustedes los injustos? [30] »Por tanto, a cada uno de ustedes, los israelitas, los juzgaré según su conducta, afirma el SEÑOR y Dios. Arrepiéntanse y apártense de todas sus maldades y el pecado no será piedra de tropiezo. [31] Arrojen de una vez por todas las maldades que cometieron contra mí y adquieran un corazón y un espíritu nuevos. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel? [32] Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse y vivirán! Lo afirma el SEÑOR y Dios.
