Ezequiel 16:1-63 NVI
[1] La palabra del SEÑOR vino a mí y me dijo: [2] «Hijo de hombre, confronta a Jerusalén con sus abominaciones. [3] Adviértele que así dice el SEÑOR y Dios: “Jerusalén, tú eres cananea de origen y de nacimiento; tu padre era amorreo y tu madre, hitita. [4] El día en que naciste no te cortaron el cordón umbilical, no te bañaron, no te frotaron con agua salada ni te envolvieron en pañales. [5] Nadie se apiadó de ti ni te mostró compasión brindándote estos cuidados. Al contrario, el día en que naciste te arrojaron al campo como un objeto despreciable. [6] »”Pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu propia sangre. Estando en tu propia sangre te dije: ¡vive! [7] Te hice crecer como hierba del campo. »”Creciste, te desarrollaste y entraste a la pubertad. Después se formaron tus senos y te brotó el vello, pero seguías completamente desnuda. [8] »”Tiempo después pasé de nuevo junto a ti y te miré. Estabas en la edad del amor. Entonces te extendí mi manto y cubrí tu desnudez. Me comprometí, hice alianza contigo y fuiste mía, afirma el SEÑOR y Dios. [9] »”Te bañé, te limpié la sangre y te perfumé. [10] Te puse un vestido bordado y te calcé con finas sandalias de cuero. Te vestí con ropa de tela de lino y de seda. [11] Te adorné con joyas: puse pulseras en tus muñecas, collares en tu cuello, [12] un arete en la nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en la cabeza. [13] Quedaste adornada de oro y plata, vestida de tela de lino fino, de seda y de telas bordadas. Te alimentabas con harina refinada, y con miel y aceite de oliva. Llegaste a ser muy hermosa y creciste para ser reina. [14] Tan perfecta era tu belleza que tu fama se extendió por todas las naciones, pues yo te adorné con mi esplendor, afirma el SEÑOR y Dios. [15] »”Sin embargo, confiaste en tu belleza y, valiéndote de tu fama, te prostituiste. ¡Sin ningún pudor te entregaste a cualquiera que pasaba! [16] Tomaste tus mismos vestidos para hacer altares paganos de vistosos colores y allí te prostituiste. ¡Algo nunca visto! [17] Con las joyas de oro y plata que yo te había obsequiado, hiciste imágenes masculinas; con ellas te prostituiste ofreciéndoles culto. [18] Les pusiste tus vestidos bordados, y les ofreciste mi aceite y mi incienso. [19] Como ofrenda de olor grato les presentaste el alimento que yo te había dado: la harina refinada, el aceite de oliva y la miel, afirma el SEÑOR y Dios. [20] »”Tomaste también a los hijos y a las hijas que tuviste conmigo y los entregaste como alimento a esas imágenes. ¡No te bastaron tus prostituciones! [21] Sacrificaste a mis hijos y los pasaste por fuego como ofrenda en honor de esos ídolos. [22] En todas tus prácticas abominables y prostituciones no te acordaste de los días de tu adolescencia, cuando estabas completamente desnuda y pisoteando tu propia sangre. [23] »”¡Ay de ti, ay de ti! —afirma el SEÑOR y Dios—. Para colmo de tus perversidades, [24] construiste altares y un santuario en todas las plazas. [25] ¡En cada esquina construiste santuarios y degradaste tu belleza! Te abriste de piernas a cualquiera que pasaba, y fornicaste sin cesar. [26] Te prostituiste con los egipcios, tus vecinos de grandes genitales, y para enfurecerme multiplicaste tus fornicaciones. [27] Yo levanté mi mano para castigarte y reduje tu territorio; te entregué al deseo de tus enemigos, las ciudades filisteas, que se avergonzaban de tu conducta depravada. [28] Una y otra vez fornicaste con los asirios, porque eras insaciable. [29] También creció tu promiscuidad para incluir a los comerciantes de Babilonia, y ni así quedaste satisfecha. [30] »”¡Qué mente tan depravada la tuya! —afirma el SEÑOR y Dios—. ¡Te comportabas como una vil prostituta! [31] Pero, cuando en cada santuario armabas un prostíbulo y te exhibías en cada esquina, no te comportabas como una prostituta, ¡pues no cobrabas nada! [32] »”¡Adúltera! Prefieres a los extraños en vez de a tu marido. [33] A todas las prostitutas se les paga; tú, en cambio, les pagas a tus amantes. Los sobornas para que vengan de todas partes a acostarse contigo. [34] En tu prostitución has sido diferente a otras mujeres: como nadie se te ofrecía, tú pagabas en vez de que te pagaran a ti. ¡En eso sí eras diferente a las demás! [35] »”Por tanto, prostituta, escucha la palabra del SEÑOR. [36] Así dice el SEÑOR y Dios: has expuesto tu lujuria y exhibido tu desnudez al fornicar con tus amantes y con tus detestables ídolos; a estos les has ofrecido la sangre de tus hijos. [37] Por tanto, reuniré a todos tus amantes, a quienes brindaste placer; tanto a los que amaste como a los que odiaste. Los reuniré contra ti de todas partes y expondré tu desnudez ante ellos; ¡te verán completamente desnuda! [38] Te juzgaré como a una adúltera y homicida; derramaré sobre ti mi ira y mi celo. [39] Te entregaré en sus manos; ellos derribarán tus altares y demolerán tus santuarios. Te arrancarán la ropa y te despojarán de tus joyas, dejándote completamente desnuda. [40] Convocarán a la asamblea contra ti, te apedrearán y te descuartizarán a filo de espada. [41] Incendiarán tus casas y en presencia de muchas mujeres ejecutarán la sentencia contra ti. Yo pondré fin a tu prostitución; ya no volverás a pagarles a tus amantes. [42] Así calmaré mi ira contra ti y se apaciguarán mis celos; me quedaré tranquilo y sin enojo. [43] »”Yo te hago responsable de tu conducta por haberte olvidado de los días de tu adolescencia, por haberme irritado con todas estas cosas y por haber agregado infamia a tus prácticas abominables, afirma el SEÑOR y Dios. [44] »”Los que acostumbran citar refranes dirán esto de ti: ‘De tal palo, tal astilla’. [45] Tú eres igual a tu madre, que despreció a su marido y a sus hijos; eres igual a tus hermanas, que despreciaron a sus maridos y a sus hijos. La madre de ustedes era hitita y su padre, amorreo. [46] Tu hermana mayor era Samaria, ubicada al norte de ti con sus aldeas. Tu hermana menor era Sodoma, ubicada al sur de ti con sus aldeas. [47] No solo has seguido su conducta, sino que has actuado según sus prácticas abominables. En poco tiempo llegaste a ser peor que ellas. [48] Yo, el SEÑOR y Dios, tan cierto como que yo vivo, declaro que ni tu hermana Sodoma ni sus aldeas hicieron jamás lo que tú y tus aldeas han hecho. [49] »”Tu hermana Sodoma y sus aldeas pecaron de soberbia, gula, apatía e indiferencia hacia el pobre y el indigente. [50] Se creían superiores a otras y en mi presencia se entregaron a las abominaciones. Por eso, tal como lo has visto, las he destruido. [51] ¡Pero ni Samaria ni sus aldeas cometieron la mitad de tus pecados! Te entregaste a más prácticas abominables que ellas, haciendo que ellas parecieran justas en comparación contigo. [52] Ahora tú, carga con tu desgracia; porque son tantos tus pecados que has favorecido a tus hermanas al hacerlas parecer más justas que tú. ¡Avergüénzate y carga con tu desgracia! Has hecho que tus hermanas parezcan más justas que tú. [53] »”Pero yo restauraré su fortuna, la fortuna de Sodoma y de Samaria, con sus respectivas aldeas, y haré lo mismo contigo. [54] Así cargarás con tu desgracia, te avergonzarás de todo lo que hiciste y les servirás de consuelo. [55] Tus hermanas, Sodoma y Gomorra, con sus respectivas hijas, volverán a ser como antes. Y tú y tus hijas regresarán al estado anterior. [56] ¿Acaso no te burlabas de tu hermana Sodoma en tu época de orgullo, [57] antes de que se hiciera pública tu maldad? Ahora te has vuelto motivo de burla de las aldeas edomitas y filisteas, que te desprecian. [58] Sobre tus hombros llevas el peso de tu infamia y de tus prácticas abominables, afirma el SEÑOR. [59] »”Así dice el SEÑOR y Dios: te daré tu merecido, porque has menospreciado el juramento y quebrantado el pacto. [60] Sin embargo, yo sí me acordaré del pacto que hice contigo en los días de tu adolescencia, y estableceré contigo un pacto eterno. [61] Tú te acordarás de tu conducta pasada y te avergonzarás cuando acojas a tus hermanas, la mayor y la menor, las que te daré como hijas, aunque no participan de mi pacto contigo. [62] Yo estableceré mi pacto contigo y sabrás que yo soy el SEÑOR. [63] Cuando yo te perdone por todo lo que has hecho, tú te acordarás de tu maldad, te avergonzarás y en tu humillación no volverás a jactarte, afirma el SEÑOR y Dios”».
