Esdras 10:1-44 NVI
[1] Mientras Esdras oraba y hacía esta confesión llorando y postrándose delante del templo de Dios, a su alrededor se reunió una gran asamblea de hombres, mujeres y niños del pueblo de Israel. Toda la multitud lloraba amargamente. [2] Entonces uno de los descendientes de Elam, que se llamaba Secanías, hijo de Jehiel, se dirigió a Esdras y le dijo: «Nosotros hemos sido infieles a nuestro Dios, pues tomamos por esposas a mujeres de los pueblos vecinos; pero todavía hay esperanza para Israel. [3] Hagamos un pacto con nuestro Dios, comprometiéndonos a expulsar a todas estas mujeres y a sus hijos, conforme al consejo que nos has dado tú, y todos los que respetan el mandamiento de Dios. ¡Que todo se haga de acuerdo con la Ley! [4] Levántate, pues esta es tu responsabilidad; nosotros te apoyamos. ¡Cobra ánimo y pon manos a la obra!». [5] Al oír esto, Esdras se levantó e hizo que los líderes de los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo de Israel se comprometieran, bajo juramento, a cumplir con lo que habían dicho; y ellos lo juraron. [6] Luego Esdras salió del frente del templo de Dios y fue a la habitación de Johanán, hijo de Eliasib. Allí se quedó sin comer pan ni beber agua, porque estaba muy deprimido por causa de la infidelidad de los repatriados. [7] Posteriormente anunciaron en Judá y Jerusalén que todos los que habían regresado del cautiverio debían reunirse en Jerusalén. [8] Y advirtieron que a todo el que no se presentara en el plazo de tres días, según la decisión de los oficiales y los jefes, se le quitarían sus propiedades y se le expulsaría de la asamblea de los repatriados. [9] Por lo tanto, a los tres días, en el día veinte del mes noveno, se reunieron en Jerusalén todos los hombres de Judá y de Benjamín. Todo el pueblo se sentó en la plaza del templo de Dios, temblando por causa de ese asunto e intimidados por el aguacero que caía. [10] Entonces el sacerdote Esdras se puso en pie y les dijo: ―Ustedes han sido infieles y han aumentado la culpa de Israel, pues han contraído matrimonio con mujeres extranjeras. [11] Ahora, pues, confiesen su pecado al SEÑOR, Dios de nuestros antepasados, y hagan lo que a él le agrada. Sepárense de los paganos y de las mujeres extranjeras. [12] Toda la asamblea contestó en alta voz: ―Está bien, haremos todo lo que nos has dicho. [13] Pero no podemos quedarnos a la intemperie; estamos en época de lluvias y esto no es asunto de uno o dos días, pues somos muchos los que hemos cometido este pecado. [14] Proponemos que se queden solo los oficiales del pueblo, y que todos los que viven en nuestras ciudades y se han casado con mujeres extranjeras se presenten en fechas determinadas, junto con los jefes y jueces de cada ciudad, hasta que se aparte de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios por causa de esta infidelidad. [15] Solo se opusieron Jonatán, hijo de Asael, y Jahazías, hijo de Ticvá, apoyados por los levitas Mesulán y Sabetay. [16] Los que habían regresado del cautiverio actuaron según lo que se había convenido. Entonces el sacerdote Esdras seleccionó y llamó por nombre a ciertos jefes de familia, y a partir del primer día del mes décimo se reunió con ellos para tratar cada caso. [17] Y el primer día del mes primero terminaron de resolver los casos de todos los que se habían casado con mujeres extranjeras. [18] Los descendientes de los sacerdotes que se habían casado con mujeres extranjeras fueron los siguientes: De Jesúa, hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maseías, Eliezer, Jarib y Guedalías. [19] Ellos se comprometieron a despedir a sus mujeres extranjeras y ofrecieron un carnero como sacrificio por el perdón de su pecado. [20] De Imer: Jananí y Zebadías. [21] De Jarín: Maseías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías. [22] De Pasur: Elihoenay, Maseías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasá. [23] De los levitas: Jozabad, Simí, Quelaías o Quelitá, Petaías, Judá y Eliezer. [24] De los cantores: Eliasib. De los porteros: Salún, Telén y Uri. [25] Y de los demás israelitas: De Parós: Ramías, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaías. [26] De Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdí, Jeremot y Elías. [27] De Zatú: Elihoenay, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Azizá. [28] De Bebay: Johanán, Jananías, Zabay y Atlay. [29] De Baní: Mesulán, Maluc, Adaías, Yasub, Seal y Ramot. [30] De Pajat Moab: Adná, Quelal, Benaías, Maseías, Matanías, Bezalel, Binuy y Manasés. [31] De Jarín: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón, [32] Benjamín, Maluc y Semarías. [33] De Jasún: Matenay, Matatá, Zabad, Elifelet, Jeremay, Manasés y Simí. [34] De Baní: Maday, Amirán, Uel, [35] Benaías, Bedías, Queluhi, [36] Vanías, Meremot, Eliasib, [37] Matanías, Matenay y Jasay. [38] De los descendientes de Binuy: Simí, [39] Selemías, Natán, Adaías, [40] Macnadebay, Sasay, Saray, [41] Azarel, Selemías, Semarías, [42] Salún, Amarías y José. [43] De Nebo: Jeyel, Matatías, Zabad, Zebiná, Jadai, Joel y Benaías. [44] Todos estos se habían casado con mujeres extranjeras y algunos habían tenido hijos con ellas.
