Efesios 5:1-33 NVI
[1] Por tanto, imiten a Dios como hijos muy amados [2] y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios. [3] Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios. [4] Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias. [5] Porque pueden estar seguros de que nadie que sea inmoral o impuro o avaro —es decir, idólatra— tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. [6] Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. [7] Así que no se hagan cómplices de ellos. [8] Porque ustedes antes eran oscuridad y ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz [9] (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) [10] y comprueben lo que agrada al Señor. [11] No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, [12] porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto. [13] Pero todo lo que la luz pone al descubierto se hace visible, [14] porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo». [15] Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, [16] aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. [17] Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. [18] No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. [19] Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, [20] dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. [21] Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. [22] Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. [23] Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él su Salvador. [24] Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. [25] Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella [26] para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, [27] para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. [28] Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, [29] pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, [30] porque somos miembros de su cuerpo. [31] «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos llegarán a ser uno solo». [32] Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. [33] En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo y que la esposa respete a su esposo.
