Efesios 3:1-21 NVI
[1] Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por el bien de ustedes los no judíos, me arrodillo en oración. [2] Sin duda se han enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para ustedes, [3] es decir, el misterio que me dio a conocer por revelación, como ya les escribí brevemente. [4] Al leer esto, podrán darse cuenta de que comprendo el misterio de Cristo. [5] Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos, ahora se ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios. [6] Es decir, que los no judíos son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio. [7] De este evangelio llegué a ser servidor. Este fue el regalo que Dios me dio por su gracia, conforme a su poder eficaz. [8] Aunque soy el más insignificante de todos los creyentes, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo [9] y de hacer entender a todos el plan divino, el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, creador de todas las cosas. [10] El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, [11] conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor. [12] En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios. [13] Así que les pido que no se desanimen a causa de lo que sufro por ustedes, ya que estos sufrimientos míos son para ustedes un honor. [14] Por esta razón me arrodillo delante del Padre, [15] de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. [16] Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, [17] para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, [18] puedan comprender, junto con todos los creyentes, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo. [19] En fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. [20] Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, [21] ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.
