Deuteronomio 26:1-19 NVI
[1] Cuando hayas entrado en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da como herencia, tomes posesión de ella y te establezcas allí, [2] tomarás de las primicias de todo lo que produzca la tierra que el SEÑOR tu Dios te da y las pondrás en una canasta. Luego irás al lugar que el SEÑOR tu Dios haya elegido como residencia de su Nombre [3] y le dirás al sacerdote que esté oficiando: «Hoy declaro, ante el SEÑOR tu Dios, que he entrado en la tierra que él nos dio, tal como se lo juró a nuestros antepasados». [4] El sacerdote tomará de tus manos la canasta y la pondrá frente al altar del SEÑOR tu Dios. [5] Entonces tú declararás ante el SEÑOR tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante y descendió a Egipto con poca gente. Vivió allí hasta llegar a ser una gran nación, fuerte y numerosa. [6] Pero los egipcios nos maltrataron, nos hicieron sufrir y nos sometieron a trabajos forzados. [7] Nosotros clamamos al SEÑOR, el Dios de nuestros antepasados, y él escuchó nuestro ruego y vio nuestra miseria, nuestro trabajo y nuestra opresión. [8] Por eso el SEÑOR nos sacó de Egipto con actos portentosos y gran despliegue de poder, con señales, prodigios y milagros que provocaron gran terror. [9] Nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, donde abundan la leche y la miel. [10] Por eso ahora traigo las primicias de la tierra que tú, SEÑOR, me has dado». Acto seguido, pondrás la canasta delante del SEÑOR tu Dios y te postrarás ante él. [11] Y los levitas y los extranjeros celebrarán contigo todo lo bueno que el SEÑOR tu Dios te ha dado a ti y a tu familia. [12] Cuando ya hayas apartado la décima parte de todos tus productos del tercer año, que es el año del diezmo, se la darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que coman y se sacien en tus ciudades. [13] Entonces le dirás al SEÑOR tu Dios: «Ya he retirado de mi casa la porción consagrada a ti y se la he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que tú me mandaste. No me he apartado de tus mandamientos ni los he olvidado. [14] Mientras estuve de luto, no comí nada de esta porción consagrada; mientras estuve impuro, no tomé nada de ella ni se la ofrecí a los muertos. SEÑOR mi Dios, yo te he obedecido y he hecho todo lo que me ordenaste. [15] Mira desde el cielo, desde el santo lugar donde resides y, tal como se lo juraste a nuestros antepasados, bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, tierra donde abundan la leche y la miel». [16] Hoy el SEÑOR tu Dios te ordena obedecer estos estatutos y leyes. Pon todo lo que esté de tu parte para practicarlos con todo tu corazón y con toda tu alma. [17] Hoy has declarado que el SEÑOR es tu Dios y que andarás en sus caminos, que prestarás oído a su voz y que cumplirás sus estatutos, mandamientos y leyes. [18] Por su parte, hoy mismo el SEÑOR ha declarado que tú eres su pueblo, su propiedad exclusiva, tal como lo prometió. Obedece, pues, todos sus mandamientos. [19] El SEÑOR ha declarado que te pondrá por encima de todas las naciones que ha formado, para que seas alabado y recibas fama y honra. Serás una nación consagrada al SEÑOR tu Dios.
