2 Samuel 7:1-29 NVI
[1] Una vez el rey David estuvo instalado en su palacio, el SEÑOR le dio descanso de todos los enemigos que lo rodeaban. [2] Entonces el rey le dijo al profeta Natán: ―Como puedes ver, yo habito en un palacio de cedro, mientras que el arca de Dios se encuentra bajo el toldo de una tienda. [3] ―Bien —respondió Natán—. Haga usted lo que su corazón le dicte, pues el SEÑOR está con usted. [4] Pero aquella misma noche la palabra del SEÑOR vino a Natán y le dijo: [5] «Ve y dile a mi siervo David que así dice el SEÑOR: “¿Serás tú acaso quien me construya una casa para que yo la habite? [6] Desde el día en que liberé a los israelitas de Egipto y hasta el día de hoy, no he habitado en casa alguna, sino que he andado de acá para allá, en una tienda a manera de santuario. [7] Todo el tiempo que anduve con los israelitas, ¿acaso le reclamé a alguno de los gobernantes, a los que ordené pastorear a mi pueblo Israel, el no haberme construido una casa de cedro?”. [8] »Pues bien, dile a mi siervo David que así dice el SEÑOR de los Ejércitos: “Yo te saqué del redil para que, en vez de cuidar ovejas, gobernaras a mi pueblo Israel. [9] Yo he estado contigo por dondequiera que has ido y he aniquilado a todos tus enemigos. Y ahora voy a hacerte tan famoso como los más grandes de la tierra. [10] También voy a designar un lugar para mi pueblo Israel, y allí los plantaré para que puedan vivir sin sobresaltos. Sus malvados enemigos no volverán a oprimirlos como lo han hecho desde el principio, [11] desde el día en que nombré líderes sobre mi pueblo Israel. Y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. »”Pero ahora el SEÑOR te hace saber que será él quien te construya una casa. [12] Cuando tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes y afirmaré su reino. [13] Será él quien construya una casa en honor de mi Nombre, y yo afirmaré el trono de su reino para siempre. [14] Yo seré su Padre y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre. [15] Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para abrirte paso. [16] Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre”». [17] Natán le comunicó todo esto a David, tal como lo había recibido por revelación. [18] Luego el rey David se presentó ante el SEÑOR y le dijo: «SEÑOR y Dios, ¿quién soy yo y qué es mi familia para que me hayas hecho llegar tan lejos? [19] Como si esto fuera poco, oh SEÑOR y Dios, has hecho promesas a este tu siervo en cuanto al futuro de su casa. ¡Tal es tu plan para con los hombres, mi SEÑOR y Dios! [20] »¿Qué más podría decir tu siervo David que tú no sepas, SEÑOR mi Dios? [21] Has hecho todas estas grandes maravillas en cumplimiento de tu palabra, según tu voluntad, y las has dado a conocer a tu siervo. [22] »¡Qué grande eres, mi SEÑOR y Dios! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como tú y que aparte de ti no hay Dios. [23] ¿Y qué nación se puede comparar con tu pueblo Israel? Es la única nación en la tierra que tú has redimido para hacerla tu propio pueblo y para dar a conocer tu nombre. Hiciste grandes y asombrosas maravillas cuando al paso de tu pueblo, al cual redimiste de Egipto, expulsaste a las naciones y a sus dioses. [24] Estableciste a Israel para que fuera tu pueblo para siempre y para que tú, SEÑOR, fueras su Dios. [25] »Y ahora, SEÑOR y Dios, reafirma para siempre la promesa que les has hecho a tu siervo y a su casa. Cumple tu palabra [26] para que tu nombre sea siempre exaltado y para que todos digan: “¡El SEÑOR de los Ejércitos es Dios de Israel!”. Entonces la casa de tu siervo David quedará establecida en tu presencia. [27] »SEÑOR de los Ejércitos, Dios de Israel, tú le has revelado a tu siervo el propósito de establecerle una casa, y por eso tu siervo se ha atrevido a hacerte esta súplica. [28] ¡Oh SEÑOR y Dios, tú eres Dios y has prometido tanta bondad a tu siervo! ¡Tus promesas son fieles! [29] Dígnate entonces bendecir a la familia de tu siervo, de modo que bajo tu protección exista para siempre, pues tú mismo, SEÑOR y Dios, lo has prometido. Si tú bendices la dinastía de tu siervo, quedará bendita para siempre».
