2 Samuel 3:1-39 NVI
[1] La guerra entre las familias de Saúl y David se prolongó durante mucho tiempo. David consolidaba más y más su reino, en tanto que el de Saúl se iba debilitando. [2] Mientras estuvo en Hebrón, David tuvo los siguientes hijos: Su primogénito fue Amnón, hijo de Ajinoán la jezrelita; [3] el segundo, Quileab, hijo de Abigaíl, viuda de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Macá, la hija del rey Talmay de Guesur; [4] el cuarto, Adonías, hijo de Jaguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital; [5] el sexto, Itreán, hijo de Eglá, que era otra esposa de David. Estos son los hijos que nacieron mientras David estuvo en Hebrón. [6] Durante la guerra entre las familias de Saúl y David, Abner fue consolidando su posición en el reino de Saúl. [7] Isboset le reclamó a Abner el haberse acostado con Rizpa, hija de Ayá, que había sido concubina de Saúl. [8] Abner se molestó mucho por el reclamo, así que respondió: ―¿Acaso soy un perro al servicio de Judá? Hasta el día de hoy me he mantenido fiel a la familia de tu padre Saúl, incluso a sus parientes y amigos, y conste que no te he entregado en manos de David. ¡Y ahora me sales con que he cometido una falta con esa mujer! [9] Que Dios me castigue sin piedad si ahora yo no procedo con David conforme a lo que el SEÑOR le juró: [10] voy a quitarle el reino a la familia de Saúl y a establecer el trono de David sobre Israel y Judá, desde Dan hasta Berseba. [11] Isboset no se atrevió a responderle a Abner ni una sola palabra, pues le tenía miedo. [12] Entonces Abner envió unos mensajeros a decirle a David: «¿A quién le pertenece la tierra, si no a usted? Haga un pacto conmigo y yo lo apoyaré para hacer que todo Israel se ponga de su parte». [13] «Muy bien —respondió David—. Haré un pacto contigo, pero con esta condición: cuando vengas a verme, trae contigo a Mical, hija de Saúl. De lo contrario, no te recibiré». [14] Además, David envió unos mensajeros a decirle a Isboset, hijo de Saúl: «Devuélveme a mi esposa Mical, por la que di a cambio cien prepucios de filisteos». [15] Por tanto, Isboset mandó que se la quitaran a Paltiel, hijo de Lais, que era su esposo, [16] pero Paltiel se fue tras ella, llorando por todo el camino hasta llegar a Bajurín. Allí Abner le ordenó que regresara y Paltiel obedeció. [17] Luego Abner habló con los jefes de Israel. «Hace tiempo que ustedes quieren hacer rey a David. [18] Ya pueden hacerlo, pues el SEÑOR le ha prometido: “Por medio de ti, que eres mi siervo, libraré a mi pueblo Israel del poder de los filisteos y de todos sus enemigos”». [19] Abner habló también con los de Benjamín, y más tarde fue a Hebrón para contarle a David todo lo que Israel y la tribu de Benjamín deseaban hacer. [20] Cuando Abner llegó a Hebrón, David preparó un banquete para él y los veinte hombres que lo acompañaban. [21] Allí Abner le propuso a David: «Mi señor y rey, permítame convocar a todo Israel para que hagan un pacto con usted y así su reino se extenderá a su gusto». Con esto, David despidió a Abner y este se fue en paz. [22] Ahora bien, los soldados de David regresaban con Joab de una de sus campañas y traían un gran botín. Abner ya no estaba con David en Hebrón, pues David lo había despedido y él se había ido en paz. [23] Cuando llegó Joab con la tropa que lo acompañaba, le notificaron que Abner, hijo de Ner, había visitado al rey y que el rey lo había dejado ir en paz. [24] Por tanto, Joab fue a ver al rey y le dijo: «¿Qué ha hecho usted? Abner vino a verlo, ¿por qué lo dejó ir? Ahora ya se ha ido. [25] ¡Usted lo conoce! Lo más seguro es que haya venido con engaño para averiguar qué planes tiene, y para enterarse de todo lo que usted está haciendo». [26] En cuanto Joab salió de hablar con David, envió mensajeros tras Abner, los cuales lo hicieron volver del pozo de Sira. Pero de esto Joab no le dijo nada a David. [27] Cuando Abner regresó a Hebrón, Joab lo llevó aparte a la entrada de la ciudad, como para hablar con él en privado. Allí lo apuñaló en el vientre y Abner murió. Así Joab se vengó de la muerte de su hermano Asael. [28] Algún tiempo después, David se enteró de esto y declaró: «Hago constar ante el SEÑOR que mi reino y yo somos totalmente inocentes de la muerte de Abner, hijo de Ner. [29] ¡Los responsables de su muerte son Joab y toda su familia! ¡Que nunca falte en la familia de Joab alguien que sufra de hemorragia o una enfermedad en la piel, o que use muletas, o que muera violentamente, o que pase hambre!». [30] Joab y su hermano Abisay asesinaron a Abner porque en la batalla de Gabaón él había matado a Asael, hermano de ellos. [31] David ordenó a Joab y a todos los que estaban con él: «Rásguense las vestiduras, vístanse de luto y hagan duelo por Abner». El rey David en persona marchó detrás del féretro [32] y Abner fue enterrado en Hebrón. Junto a la tumba, el rey lloró a gritos y todo el pueblo lloró con él. [33] Entonces el rey compuso este lamento por Abner: «¿Por qué tenía que morir Abner como mueren los canallas? [34] ¡No tenías atadas las manos ni te habían encadenado los pies! ¡Caíste como el que cae en manos de criminales!». Y el pueblo lloró aún más. [35] Todos se acercaron a David y le rogaron que comiera algo mientras todavía era de día, pero él hizo este juramento: «¡Que Dios me castigue sin piedad si pruebo pan o algún otro alimento antes de que se ponga el sol!». [36] La gente prestó atención y a todos les pareció bien. En realidad, todo lo que hacía el rey les agradaba. [37] Aquel día todo el pueblo y todo Israel reconocieron que el rey no había sido responsable de la muerte de Abner, hijo de Ner. [38] El rey también le dijo a su gente: «¿No se dan cuenta de que hoy ha muerto en Israel un comandante y hombre extraordinario? [39] En cuanto a mí, aunque me han ungido rey, soy todavía débil; no puedo hacerles frente a estos hijos de Sarvia. ¡Que el SEÑOR le pague al malhechor según sus malas obras!».
