2 Reyes 2:1-25 NVI
[1] Cuando se acercaba la hora en que el SEÑOR se llevaría a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo salieron de Guilgal. [2] Entonces Elías le dijo a Eliseo: ―Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado a Betel. Pero Eliseo le respondió: ―Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te aseguro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Betel. [3] Allí los miembros de la comunidad de profetas de Betel salieron a recibirlos y le preguntaron a Eliseo: ―¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro? ―Lo sé muy bien; ¡cállense! [4] Elías, por su parte, volvió a decirle: ―Quédate aquí, Eliseo, pues el SEÑOR me ha enviado a Jericó. Pero Eliseo le repitió: ―Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que fueron juntos a Jericó. [5] También allí los miembros de la comunidad de profetas de la ciudad se acercaron a Eliseo y le preguntaron: ―¿Sabes que hoy el SEÑOR va a quitarte a tu maestro? ―Lo sé muy bien; ¡cállense! [6] Una vez más Elías le dijo: ―Quédate aquí, pues el SEÑOR me ha enviado al Jordán. Pero Eliseo insistió: ―Tan cierto como que el SEÑOR y tú viven, te juro que no te dejaré solo. Así que los dos siguieron caminando [7] y se detuvieron junto al río Jordán. Cincuenta miembros de la comunidad de profetas fueron también hasta ese lugar, pero se mantuvieron a cierta distancia, frente a ellos. [8] Elías tomó su manto, lo enrolló y golpeó el agua. El río se dividió en dos y ambos lo cruzaron en seco. [9] Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: ―¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? ―Te pido que yo herede una doble porción de tu espíritu —respondió Eliseo. [10] ―Has pedido algo difícil —le dijo Elías—, pero, si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no. [11] Iban caminando y conversando cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino. [12] Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: «¡Padre mío, padre mío, carro y jinete poderoso de Israel!». Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos. [13] Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y regresó a la orilla del Jordán, [14] golpeó el agua con el manto y exclamó: «¿Dónde está el SEÑOR, el Dios de Elías?». En cuanto golpeó el agua, el río se partió en dos y Eliseo cruzó. [15] Los profetas de Jericó, al verlo, exclamaron: «¡El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo!». Entonces fueron a su encuentro y se postraron ante él, rostro en tierra. [16] ―Mira —le dijeron—, aquí se encuentran entre nosotros tus servidores, cincuenta hombres muy capaces que pueden ir a buscar a tu maestro. Quizá el Espíritu del SEÑOR lo tomó y lo arrojó en algún monte o en algún valle. ―No —respondió Eliseo—, no los manden. [17] Pero ellos insistieron tanto que él se sintió incómodo y por fin les dijo: ―Está bien, mándenlos. Así que enviaron a cincuenta hombres, los cuales buscaron a Elías durante tres días, pero no lo encontraron. [18] Cuando regresaron a Jericó, donde se había quedado Eliseo, él les reclamó: ―¿No les advertí que no fueran? [19] Luego, los habitantes de la ciudad le dijeron a Eliseo: ―Señor, como usted puede ver, nuestra ciudad está bien ubicada, pero el agua es mala, y por eso la tierra ha quedado estéril. [20] ―Tráiganme una vasija nueva y échenle sal —les ordenó Eliseo. Cuando se la entregaron, [21] Eliseo fue al manantial y, al arrojar allí la sal, exclamó: ―Así dice el SEÑOR: “¡Yo purifico esta agua para que nunca más cause muerte ni esterilidad!”. [22] A partir de ese momento y hasta el día de hoy, el agua quedó purificada según la palabra de Eliseo. [23] De Jericó, Eliseo se dirigió a Betel. Iba subiendo por el camino cuando unos muchachos salieron de la ciudad y empezaron a burlarse de él. «¡Vete, viejo calvo! —le gritaban—. ¡Vete, viejo calvo!». [24] Eliseo se volvió y, clavándoles la vista, los maldijo en el nombre del SEÑOR. Al instante, dos osas salieron del bosque y despedazaron a cuarenta y dos muchachos. [25] De allí, Eliseo se fue al monte Carmelo y luego regresó a Samaria.
