2 Reyes 11:1-21 NVI
[1] Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, tomó medidas para eliminar a toda la familia real. [2] Pero Josaba, que era hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, cuando los príncipes estaban a punto de ser asesinados. Metiéndolo en un dormitorio con su nodriza, logró esconderlo de Atalía, de modo que no lo mataron. [3] Seis años estuvo Joás escondido con su nodriza en el templo del SEÑOR, mientras Atalía reinaba en el país. [4] En el séptimo año, el sacerdote Joyadá ordenó a los comandantes de cien soldados, a los quereteos y a los guardias que se presentaran ante él en el templo del SEÑOR. Allí en el templo hizo un pacto con ellos y les tomó juramento. Luego les mostró al hijo del rey [5] y les dio estas órdenes: «Hagan lo siguiente: una tercera parte de los que están de servicio el sábado vigilará el palacio real. [6] Otra tercera parte vigilará la puerta de Sur y la otra tercera parte, la puerta detrás del cuartel de los guardias. Harán la guardia del templo por turnos. [7] Los dos grupos que están libres el sábado protegerán al rey en el templo del SEÑOR. [8] Arma en mano, rodeen por completo al rey. Si alguien se atreve a penetrar las filas, mátenlo. ¡No dejen solo al rey, vaya donde vaya!». [9] Los comandantes de cien soldados cumplieron con todo lo que el sacerdote Joyadá les había ordenado. Cada uno reunió a sus hombres, tanto a los que estaban de servicio el sábado como a los que estaban libres; entonces se presentaron ante el sacerdote Joyadá. [10] Este repartió entre los comandantes las lanzas y los escudos del rey David, que estaban guardados en el templo del SEÑOR. [11] Arma en mano, los guardias tomaron sus puestos alrededor del rey, cerca del altar y desde el lado sur hasta el lado norte del templo. [12] Entonces Joyadá sacó al hijo del rey, le puso la corona y le entregó una copia del pacto. Luego lo ungieron, y todos aplaudieron, gritando: «¡Viva el rey!». [13] Cuando Atalía oyó la gritería de los guardias y de la tropa, fue al templo del SEÑOR, donde estaba la gente. [14] Allí vio que el rey estaba de pie junto a la columna, como era la costumbre, y que los oficiales y músicos estaban a su lado. Todo el pueblo se alegraba al son de las trompetas, Al ver esto, Atalía se rasgó las vestiduras y gritó: «¡Traición! ¡Traición!». [15] Entonces el sacerdote Joyadá, como no quería que la mataran en el templo del SEÑOR, dio órdenes a los comandantes que estaban al mando de las fuerzas. Les dijo: «¡Sáquenla de entre las filas! Y, si alguien se pone de su lado, ¡mátenlo a filo de espada!». [16] Así que la apresaron y la llevaron al palacio por la puerta de la caballería; allí la mataron. [17] Luego Joyadá hizo un pacto entre el SEÑOR, el rey y la gente para que fueran el pueblo del SEÑOR; también hizo un pacto entre el rey y el pueblo. [18] Entonces todo el pueblo del país fue al templo de Baal y lo derribó. Destruyeron los altares y las imágenes y, frente a los altares, degollaron a Matán, sacerdote de Baal. El sacerdote Joyadá apostó guardias en el templo del SEÑOR [19] y, acompañado de los comandantes y de los quereteos, los guardias y todo el pueblo, llevó al rey desde el templo del SEÑOR hasta el palacio real. Entraron juntos por la puerta del cuartel y Joás se sentó en el trono real. [20] Todo el pueblo estaba alegre y la ciudad, tranquila, pues habían matado a Atalía a filo de espada en el palacio. [21] Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar.
