1 Tesalonicenses 5:1-28 NVI
[1] Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, [2] porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. [3] Cuando la gente esté diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan los dolores de parto a la mujer embarazada. De ninguna manera podrán escapar. [4] Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón. [5] Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. [6] Por lo tanto, no debemos dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. [7] Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. [8] Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación; [9] pues Dios no nos destinó a sufrir el castigo, sino a recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. [10] Él murió por nosotros para que, en la vida o en la muerte, vivamos junto con él. [11] Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo. [12] Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan arduamente entre ustedes, y los guían y amonestan en el Señor. [13] Ténganlos en alta estima y ámenlos por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros. [14] Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos. [15] Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos. [16] Estén siempre alegres, [17] oren sin cesar, [18] den gracias a Dios en toda situación; porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. [19] No apaguen el Espíritu, [20] no desprecien las profecías, [21] sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, [22] eviten toda clase de mal. [23] Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. [24] El que los llama es fiel y así lo hará. [25] Hermanos, oren también por nosotros. [26] Saluden a todos los hermanos con un beso santo. [27] Les encargo delante del Señor que lean esta carta a todos los hermanos. [28] Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.
