1 Pedro 4:1-19 NVI

[1] Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado, [2] para vivir el resto de su vida terrenal no satisfaciendo sus pasiones humanas, sino cumpliendo la voluntad de Dios. [3] Pues ya basta con el tiempo que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos, entregados al desenfreno, a las pasiones, a las borracheras, a las orgías, a las parrandas y a las idolatrías abominables. [4] A ellos les parece extraño que ustedes ya no los sigan en sus excesos de inmoralidad y por eso los insultan. [5] Pero ellos tendrán que rendirle cuentas a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. [6] Por esto se les predicó el mensaje de las buenas noticias también a los muertos para que, a pesar de haber sido juzgados según criterios humanos en lo que atañe al cuerpo, vivan conforme a Dios en lo que atañe al espíritu. [7] Ya se acerca el fin de todas las cosas. Así que, para orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada. [8] Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados. [9] Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse. [10] Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas. [11] El que habla, hágalo como quien expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo con la fortaleza que Dios le proporciona. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. [12] Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. [13] Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. [14] Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. [15] Que ninguno tenga que sufrir por asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por entrometido. [16] Pero, si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo. [17] Porque es tiempo de que el juicio comience por la familia de Dios; y, si comienza por nosotros, ¿cómo será el fin de los que se rebelan contra el evangelio de Dios? [18] «Si el justo a duras penas se salva, ¿cómo quedarán el impío y el pecador?». [19] Así pues, los que sufren según la voluntad de Dios, confíen en su fiel Creador y sigan practicando el bien.

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