[1] ¡El SEÑOR es rey! ¡Que tiemblen las naciones! Está sentado en su trono, entre los querubines. ¡Que se estremezca toda la tierra! [2] El SEÑOR se sienta con majestad en Jerusalén, exaltado sobre todas las naciones. [3] Que ellas alaben tu nombre grande y temible. ¡Tu nombre es santo! [4] Rey poderoso, amante de la justicia, tú has establecido la imparcialidad. Has actuado con justicia y con rectitud en todo Israel. [5] ¡Exalten al SEÑOR nuestro Dios! ¡Póstrense ante sus pies porque él es santo! [6] Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes; Samuel también invocó su nombre. Clamaron al SEÑOR por ayuda, y él les respondió. [7] Habló a Israel desde la columna de nube, y los israelitas siguieron las leyes y los decretos que les dio. [8] Oh SEÑOR nuestro Dios, tú les respondiste; para ellos fuiste Dios perdonador, pero los castigaste cuando se desviaron. [9] Exalten al SEÑOR nuestro Dios y adoren en su monte santo, en Jerusalén, ¡porque el SEÑOR nuestro Dios es santo!