[1] Oh SEÑOR, Dios de venganza, oh Dios de venganza, ¡haz que tu gloriosa justicia resplandezca! [2] Levántate, oh Juez de la tierra; dales su merecido a los orgullosos. [3] ¿Hasta cuándo, SEÑOR? ¿Hasta cuándo los perversos tendrán permiso para regodearse? [4] ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia? ¿Hasta cuándo se jactarán estos malvados? [5] Aplastan a tu pueblo, SEÑOR, lastiman a los que llamas tuyos. [6] Matan a las viudas y a los extranjeros, y asesinan a los huérfanos. [7] «El SEÑOR no está mirando -dicen-, y además, al Dios de Israel no le importa». [8] ¡Piénsenlo mejor, necios! ¿Cuándo por fin se darán cuenta? [9] El que les hizo los oídos, ¿acaso es sordo? El que les formó los ojos, ¿acaso es ciego? [10] Él castiga a las naciones, ¿acaso no los castigará a ustedes? Él todo lo sabe, ¿acaso no sabe también lo que ustedes hacen? [11] El SEÑOR conoce los pensamientos de la gente; ¡sabe que no valen nada! [12] Felices aquellos a quienes tú disciplinas, SEÑOR, aquellos a los que les enseñas tus instrucciones. [13] Los alivias en tiempos difíciles hasta que se cave un pozo para capturar a los malvados. [14] El SEÑOR no rechazará a su pueblo, no abandonará a su posesión más preciada. [15] El juicio volverá a basarse en la justicia, y los de corazón íntegro la procurarán. [16] ¿Quién me protegerá de los perversos? ¿Quién me defenderá de los malvados? [17] Si el SEÑOR no me hubiera ayudado, pronto me habría quedado en el silencio de la tumba. [18] Clamé: «¡Me resbalo!», pero tu amor inagotable, oh SEÑOR, me sostuvo. [19] Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. [20] ¿Acaso pueden los líderes injustos afirmar que Dios está de su lado, los líderes cuyos decretos permiten la injusticia? [21] Se unen contra los justos y condenan a muerte a los inocentes. [22] Pero el SEÑOR es mi fortaleza; mi Dios es la roca poderosa donde me escondo. [23] Dios hará que los pecados de los malvados se tornen contra ellos; los destruirá por sus pecados. El SEÑOR nuestro Dios los destruirá.