[1] ¡Te damos gracias, oh Dios! Te damos gracias porque estás cerca; por todas partes, la gente habla de tus hechos maravillosos. [2] Dios dice: «En el momento que tengo pensado, haré justicia contra los perversos. [3] Cuando la tierra tiembla y sus habitantes viven en caos, yo soy quien mantiene firme sus cimientos. Interludio [4] »Al orgulloso le advertí: "¡Deja de jactarte!". Al perverso le dije: "¡No levantes tus puños! [5] No levantes tus puños desafiantes contra los cielos ni hables con semejante arrogancia"». [6] Pues nadie en la tierra -del oriente ni del occidente, ni siquiera del desierto- debería alzar un puño desafiante. [7] Dios es el único que juzga; él decide quién se levantará y quién caerá. [8] Pues el SEÑOR sostiene una copa en la mano, llena de vino espumoso mezclado con especias. Él derrama el vino en señal de juicio, y todos los malvados lo beberán hasta la última gota. [9] En cuanto a mí, siempre proclamaré lo que Dios ha hecho; cantaré alabanzas al Dios de Jacob. [10] Pues Dios dice: «Quebraré la fuerza de los malvados, pero aumentaré el poder de los justos».