[1] Oh Dios, ten misericordia de mí, porque la gente me acosa. Mis enemigos me atacan todo el día. [2] Los que me calumnian no dejan de acosarme, y muchos me atacan descaradamente. [3] Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. [4] Alabo a Dios por lo que ha prometido. En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales? [5] Siempre tergiversan lo que digo; se pasan el día tramando cómo hacerme daño. [6] Se juntan para espiarme, vigilan cada paso que doy, ansiosos de matarme. [7] No permitas que estos malvados se salgan con la suya; en tu enojo, oh Dios, derríbalos. [8] Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has registrado cada una de ellas en tu libro. [9] Mis enemigos emprenderán la retirada cuando yo clame a ti por ayuda. Una cosa sé: ¡Dios está de mi lado! [10] Alabo a Dios por lo que ha prometido; sí, alabo al SEÑOR por lo que ha prometido. [11] En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales? [12] Cumpliré los votos que te hice, oh Dios, y ofreceré un sacrificio de gratitud por tu ayuda. [13] Pues me rescataste de la muerte; no dejaste que mis pies resbalaran. Así que ahora puedo caminar en tu presencia, oh Dios, en tu luz que da vida.