Salmos 18:1-50 NTV
[1] Te amo, SEÑOR; tú eres mi fuerza. [2] El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. [3] Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza, y me salvó de mis enemigos. [4] Me enredaron las cuerdas de la muerte; me arrasó una inundación devastadora. [5] La tumba me envolvió con sus cuerdas; la muerte me tendió una trampa en el camino. [6] Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos. [7] Entonces la tierra se estremeció y tembló; se sacudieron los cimientos de las montañas; temblaron a causa de su enojo. [8] De su nariz salía humo a raudales, de su boca saltaban violentas llamas de fuego; carbones encendidos se disparaban de él. [9] Abrió los cielos y descendió; había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies. [10] Voló montado sobre un poderoso ser angelical, remontándose sobre las alas del viento. [11] Se envolvió con un manto de oscuridad y ocultó su llegada con oscuras nubes de lluvia. [12] Nubes densas taparon el brillo a su alrededor, e hicieron llover granizo y carbones encendidos. [13] El SEÑOR retumbó desde el cielo; la voz del Altísimo resonó en medio del granizo y de los carbones encendidos. [14] Disparó sus flechas y dispersó a sus enemigos; destellaron grandes relámpagos, y quedaron confundidos. [15] Luego, a tu orden, oh SEÑOR, a la ráfaga de tu aliento, pudo verse el fondo del mar, y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto. [16] Él extendió la mano desde el cielo y me rescató; me sacó de aguas profundas. [17] Me rescató de mis enemigos poderosos, de los que me odiaban y eran demasiado fuertes para mí. [18] Me atacaron en un momento de angustia, pero el SEÑOR me sostuvo. [19] Me condujo a un lugar seguro; me rescató porque en mí se deleita. [20] El SEÑOR me recompensó por hacer lo correcto; me restauró debido a mi inocencia. [21] Pues he permanecido en los caminos del SEÑOR; no me he apartado de mi Dios para seguir el mal. [22] He seguido todas sus ordenanzas, nunca he abandonado sus decretos. [23] Soy intachable delante de Dios; me he abstenido del pecado. [24] El SEÑOR me recompensó por hacer lo correcto; él ha visto mi inocencia. [25] Con los fieles te muestras fiel; a los íntegros les muestras integridad. [26] Con los puros te muestras puro, pero te muestras astuto con los tramposos. [27] Rescatas al humilde, pero humillas al orgulloso. [28] Enciendes una lámpara para mí. El SEÑOR, mi Dios, ilumina mi oscuridad. [29] Con tu fuerza puedo aplastar a un ejército; con mi Dios puedo escalar cualquier muro. [30] El camino de Dios es perfecto. Todas las promesas del SEÑOR demuestran ser verdaderas. Él es escudo para todos los que buscan su protección. [31] Pues ¿quién es Dios aparte del SEÑOR? ¿Quién más que nuestro Dios es una roca sólida? [32] Dios me arma de fuerza y hace perfecto mi camino. [33] Me hace andar tan seguro como un ciervo, para que pueda pararme en las alturas de las montañas. [34] Entrena mis manos para la batalla; fortalece mi brazo para tensar un arco de bronce. [35] Me has dado tu escudo de victoria. Tu mano derecha me sostiene; tu ayuda me ha engrandecido. [36] Has trazado un camino ancho para mis pies a fin de evitar que resbalen. [37] Perseguí a mis enemigos y los alcancé; no me detuve hasta verlos vencidos. [38] Los herí de muerte para que no pudieran levantarse; cayeron debajo de mis pies. [39] Me has armado de fuerza para la batalla; has sometido a mis enemigos debajo de mis pies. [40] Pusiste mi pie sobre su cuello; destruí a todos los que me odiaban. [41] Pidieron ayuda, pero nadie fue a rescatarlos. Hasta clamaron al SEÑOR, pero él se negó a responder. [42] Los molí tan fino como el polvo que se lleva el viento. Los barrí a la cuneta como lodo. [43] Me diste la victoria sobre los que me acusaban. Me nombraste gobernante de naciones; ahora me sirve gente que ni siquiera conozco. [44] En cuanto oyen hablar de mí, se rinden; naciones extranjeras se arrastran ante mí. [45] Todas pierden el valor y salen temblando de sus fortalezas. [46] ¡El SEÑOR vive! ¡Alabanzas a mi Roca! ¡Exaltado sea el Dios de mi salvación! [47] Él es el Dios que da su merecido a los que me dañan; él somete a las naciones bajo mi control [48] y me rescata de mis enemigos. Tú me mantienes seguro, lejos del alcance de mis enemigos; me salvas de adversarios violentos. [49] Por eso, oh SEÑOR, te alabaré entre las naciones; cantaré alabanzas a tu nombre. [50] Le das grandes victorias a tu rey; le muestras amor inagotable a tu ungido, a David y a todos sus descendientes para siempre.
